Las fábricas se han apoderado de la tierra, poco a poco, pero no son
las únicas, sino también existe invasión por la misma sociedad en diferentes
lugares que no deberían ser deforestados, debido a que son zonas naturales que
aportan a la biodiversidad de nuestro planeta, como la localidad de ciudad
bolívar en Bogotá.
La lucha del campesinado por una tierra libre de conflicto es
antagónica a un gobierno que está entregando el territorio en las manos de los
terratenientes. Las zonas rurales se están convirtiendo poco a poco en
basureros, desoladas por la violencia, para luego terminar siendo entregados a
pocas manos, generando mayor pobreza y desigualdad social.
La minería, no es el único problema social, sino existen muchos
inconvenientes que nos aquejan continuamente, y, aunque en nuestra constitución
estén plasmadas las diferentes medidas que apoyan el cuidado del medio
ambiente, el horizonte parece ser otro. No es uno que cuide el ambiente sino
uno que lo destruye en manos de hombres sanguinarios que solo saben hablar,
pero desconocen el significado de lo que es amar.
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