El lenguaje es función de expresión del
pensamiento y de comunicación mediante los órganos del habla y un sistema de
notación que utiliza signos materiales. Este puede transmitirse en la escritura,
lengua de señas, etc., ya que es la codificación y decodificación de señales
químicas, acústicas, táctiles o visuales.
El lenguaje verbal humano requiere de un receptor
y un emisor, los cuales, para llegar a la comunicación, deben obtener las
siguientes características:
- Como
receptores, una vez el código verbal llega a nuestro oído o a nuestra vista, va
a ser conducido hasta nuestro sistema cognitivo, donde será transformado en un
código mental, el cual será sometido a su vez en un complejo procesamiento
cognitivo encaminado a permitir que el sistema de pensamiento pueda extraer de
él el mensaje (decodificación).
-
Como emisores es preciso que nuestro
sistema cognitivo lleve a cabo un complejo procesamiento, encaminado a elaborar
un código mental que transmita ese mensaje hasta el código periférico, que lo
conducirán hasta nuestro interlocutor (codificación).
- Para
que la información procedente del exterior, en forma de estímulos físicos,
pueda entrar en el sistema de procesamiento de información debe convertirse en
representaciones mentales gracias a los transductores que se encargan de esa
conversión.
Las palabras que decimos y no decimos no solo son
un estímulo físico sino también emocional y espiritual. Por lo tanto:
“No empleen un lenguaje grosero
ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras
resulten de estímulo para quienes las oigan. No entristezcan al Espíritu
Santo de Dios con la forma en que viven. Recuerden que él los identificó como
suyos, y así les ha garantizado que serán salvos el día de la redención.”
Efesios 4 29.30 (NTV)
El lenguaje verbal humano es del que más se hace
hincapié en la academia pero también existe el lenguaje no verbal humano que es
el que más dice sin utilizar palabras de nuestra boca. Este lenguaje es
corporal, lo podemos entender por medio de señas, formas de mirar, tipos de
movimiento, etc. Por lo tanto también debemos ser cuidados con lo que decimos a
través de nuestro cuerpo y ser sabios en entender lo que el otro nos está
queriendo decir.
En la producción y recepción de lenguaje existen
algunas variables de las cuales muchas son resultado de accidentes, de
problemas en el desarrollo o de discapacidades que es importante tener en
cuenta en la educación. Algunas situaciones clínicas que nos hablan más
detalladamente de estos tipos de discapacidades son las siguientes:
ü Disartrias
o Anartrias: Alteraciones motoras en el habla.
ü Agnosias:
Trastornos de percepción que se acompañan con una función sensorial intacta.
ü Afasia:
Anormalidad en la producción o entendimiento del lenguaje resultantes de
lesiones en áreas de asociación del hemisferio dominante.
-
Afasia de Broca o
afasia motora: La comprensión del lenguaje escrito o hablado es normal, pero se
pierde el habla porque el programa motor gramatical no llega a la porción
correspondiente del control de los músculos laríngeos y respiratorios.
-
Afasia de Wernicke o
afasia sensorial: La imagen visual o auditiva no puede procesarse de un modo
perceptual y, por lo tanto, no se entiende. Hay verbalización fluente (el área
de Broca está intacta), pero las frases carecen de sentido.
-
Afasia de conducción:
Hay una lesión en el fascículo arcuato por lo que las frases carecen de sentido
pero, a diferencia de la afasia de Wernicke, la comprensión está conservada
debido a que están intactas las áreas de Broca y de Wernicke.
La estructura citoarquitectonica, las conexiones
intra y extra lobares temporales y la competencia bihemisferica en el lóbulo
temporal permiten la habilitación del proceso del habla y del lenguaje. Así
mismo, el área de Broca y de Wernicke son esenciales para la producción y
comprensión del habla humano. Otras regiones de la corteza y subcorticales del
hemisferio izquierdo también están involucradas en el lenguaje, como las
cortezas de asociación frontal, temporal y parietal izquierdas y la región de
la ínsula izquierda. Actúan además las áreas prefrontales y del cíngulo, que se
encargan del control ejecutivo.
En esta nueva concepción de la generación del
lenguaje se han propuesto tres sistemas intervinientes:
1. Sistema
de ejecución del lenguaje: Mantiene una relación entre las áreas de lenguaje de
Wernicke y de Broca y las áreas de la ínsula y de los ganglios basales.
2. Sistema
de mediación: Se encuentra en regiones asociativas de las cortezas temporal,
parietal y frontal.
3. Sistema
conceptual: Son un conjunto de sistemas localizados entre las regiones de
cortezas asociativas que se relacionan con el conocimiento conceptual.
El sistema cognitivo que está asociado al lenguaje
es el objeto de estudio del educador porque es en este que el aprendizaje se
da. Y aunque hayan trastornos en el lenguaje, difíciles de comprender, el
desarrollo cognitivo se puede estimular de diferentes maneras porque mientras
los órganos vitales del sujeto estén funcionando hay vida, hay pensamientos,
hay consciencia, lenguaje, memoria, y motivación, aunque no sea la misma que la
mayoría.
La estimulación en la adolescencia debe generar experiencias
significativas, que en verdad den buenos frutos, y construya aprendizajes para
su diario vivir. El adulto se convierte
por tal motivo en un facilitador de experiencias que debe llevar al adolescente
a ser autónomo.
Los mayores deben buscar que el adolescente por
cuenta propia busque la integridad que solo en Dios puede el hombre obtener.
Esa integridad que Job afirmó:
“Hice un pacto con mis ojos,
de no mirar con codicia sexual a ninguna joven.
Pues, ¿qué ha escogido para nosotros el Dios del cielo?
¿Cuál es nuestra herencia del Todopoderoso en las
alturas?
¿No es calamidad para los malvados
y desgracia para quienes hacen el mal?
¿No ve Dios todo lo que hago
y cada paso que doy?
¿Acaso he mentido
o he engañado a alguien?
Que Dios me pese en la balanza de justicia,
porque sabe que soy íntegro.
Si me he desviado de su camino,
o si mi corazón ha codiciado lo que vieron mis ojos
o si soy culpable de cualquier otro pecado,
entonces, que otro coma las cosechas que he sembrado.
Que todo lo que planté, sea desarraigado.”
Job 31: 1-8 (NTV)
La integridad en nuestras vidas es producto de un
sincero temor al Señor[1],
por lo tanto, la educación integral debe ser fundamentada principalmente en el
temor a Dios. Así mismo debemos tener cuidado con lo que decimos, dejando el
control de nuestro lenguaje, lengua y habla a Dios procurando bendecir en vez
de maldecir con nuestra boca.
[1] Temor a Dios más que miedo es
reverencia a Dios. Reverencia significa honra y obediencia.
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