La teoría-practica, experiencia-razón, parecen ser complementarias, y en lo único que debería preocuparse la educación, pero esto es falso, porque son acciones inducidas por un corazón corrompido, un corazón no renacido. Cada año cambian las demandas sociales, la cultura, las costumbres, etc., por lo tanto son vanidades. Actualmente vivimos en la época de la ignorancia aunque tengamos la información a nuestro alcance porque vivimos en la generación de lo instantáneo, de lo vano y de lo no duradero. Los matrimonios no duran nada, las relaciones de amistad tampoco, y mucho menos el tiempo de intimidad con nuestro Señor, optando por seguir lo que no edifica, lo que es efímero, lo que no perdura, lo banal.
En Colombia han existido grupos que han impuesto
su propio ideal banal de paz, unos son conocidos por la mal llamada “limpieza
social”, otros por bombardear regiones de campesinos, otros por secuestrar, y
otros porque viven en dependencia de los impuestos de nuestra nación.
El leer es sinónimo de teoría, y el escribir de
práctica, pero en el escribir debemos rescatar más que nuestros sentidos el
verdadero conocimiento que es útil para enseñar.
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