Las tecnologías educativas contemporáneas tales como los ordenadores, los televisores, las tablets, los video beam, etc., debemos aprovecharlas para impartir educación en nuestra clase y para enseñar a usarlas. En los niños, por ejemplo, el televisor nos servirá para mostrarles un video educativo y los parlantes para que escuchen una melodía o bailen una canción, etc.
En la agenda didáctica, la problemática sobre
los materiales se ha convertido en un tema
relevante; en particular dentro de este contexto socio-educativo
contemporáneo donde las herramientas tecnológicas, sus desafíos para
la producción de conocimiento y su circulación se han incrementado y
expandido de manera vertiginosa.
Las nuevas tecnologías en la
enseñanza movilizan nuevos interrogantes pedagógicos y didácticos y, por
ello, el interés de generar un espacio de reflexión sobre la naturaleza propia,
los usos de los materiales y su distribución para la enseñanza, como así
también, brindar herramientas para favorecer instancias
de producción o re elaboración de este tipo de recursos. Y
una vez más se repite, las tecnologías
son recursos, no son el fin de la educación sino un medio para educar, por
lo tanto, se debe prestar mucha atención en no conducir a los estudiantes hacia
la tecnología como centro de entretenimiento. Lo anterior requiere ser filtrado
en la instrucción de Dios que nos enseña a ser sabios y prudentes en pro del
bien y necesidad de los estudiantes.
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