Las enseñanzas cristianas, la moralidad en las escuelas o las cátedras de religión seguirán siendo un total fracaso en la educación de nuestra nación si seguimos ignorando la autoridad de la Palabra de Dios.
“… ¿No erráis
por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?” Marcos 12: 24
(RVR 1960)
La moralidad se ha
convertido en algo subjetivo así como los valores y lo que es bueno y es malo,
porque el hombre no le ha dado la gloria a quien se la merece ni la honra a su
Palabra. No tiene validez y, menos en estos tiempos, de hablar en las escuelas
de lo que es bueno y malo, sin antes enseñar sobre Jesucristo, el Maestro
bueno, que no solo nos enseñó su Palabra sino también vino a rescatar al hombre
de sus pecados. Es en la Biblia que el Señor nos habla, a través de su Ley, lo
que es bueno y es malo, a fin de que comprendamos que somos malos y le
necesitamos para ser buenos y hacer lo bueno, porque como decía Charles
Spurgeon “solo los hombres buenos hacen
cosas buenas”, por lo tanto necesitamos nacer de nuevo para ser hombres
buenos y, esta, es la enseñanza que debemos predicar en nuestras escuelas, no son nuestras obras sino es la gracia de
Dios manifestada en la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, la que
nos abrirá el entendimiento que nos revelara lo que está bien y está mal.
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