La propuesta tiene en cuenta la historia de Colombia, pero
abandona el etnocentrismo, porque reconoce que la educación verdadera no se
encuentra en una cultura, un contexto o unas ideologías humanistas, sino en
Jesucristo, la Roca firme que sostiene y fortalece a la educación verdadera.
Las características de nuestro país, Colombia, sustentadas
en su historicidad permiten al educador generar estrategias de aprendizaje, asi
como reconocer algunas dinámicas de interacción social que permiten comprender
mejor algunas formas o modos de relacionarse con el propósito de poder enseñar
de una manera mucho más clara y coherente.
Conforme a lo anterior podemos reconocer una didáctica que
responde a la pregunta ¿Cómo enseñar en Colombia? De la siguiente manera: Desde
el evangelio, fundamento de la enseñanza, con humildad, evitando conflictos,
mostrando a través del ejemplo, y no de la imposición, unas prácticas
cristianas diferentes a las que muchos han tenido para anunciar una enseñanza
que sea más perceptible, la cual debe evitar caer en el señalamiento,
procurando fortalecer primeramente una enseñanza desde el área espiritual.
Los cristianos no deben alejarse de los nacionales, sino
aprender a convivir con ellos sin practicar lo mismo que ellos hacen, de esta
manera enseñan una forma de vida diferente, como dijo Granados en su reflexión:
“con la presencia de protestantes, Colombia no solo se vio favorecida en el
ámbito espiritual, sino que tambien en el campo de la educación, pues las
escuelas presbiterianas eran admitidas por su excelencia académica”.[1]
Los presbiterianos que fueron los primeros cristianos en
llegar al país dieron ejemplo de excelencia, aunque no se integraron de la
misma manera que los bautistas, pudieron tener grandes frutos de los cuales
todo colombiano se ha visto favorecido, por lo tanto siguiendo la reflexión de
Granados “los creyentes deben aprender a vivir en medio de una sociedad
corrupta y violenta, dando testimonio de la esperanza de paz eterna que solo se
puede encontrar en las Escrituras”[2]
Para aprender a vivir en medio de una sociedad violenta que
ha sido marcada por una historia que ha estado llena de grandes enemistades,
riñas, guerras, venganzas y odios es necesario reflejar el amor verdadero, el
amor de Dios, por medio el carácter cristiano, el cual requiere de paciencia.
Joni Eareckson Tada, una mujer que desde su experiencia, ha
enseñado la paciencia, escribió: “Dios me da gracia para vivir en una silla de
ruedas, gracia que no necesita darle a quien puede caminar. Y da gracia para
soportar la muerte de un esposo, la pérdida del oído, el estado de pobreza, o
cualquier otra cosa. Cada uno de nosotros necesita usar la gracia que Dios
concede, y soportar pacientemente, con fidelidad, bajo sus propias
tribulaciones.”[3]
La paciencia es una gran virtud que proviene del amor, el
cual debe ser el sostén de la educación en Colombia, para poder crecer en
aspectos como el saber saber, el saber ser, el saber hacer, entre otros
propuestos de algunos educadores. En esta propuesta la
educación integral se entiende como un discipulado, uno que no solo enseña,
sino que tambien requiere, como escribió don Gallardi “del ministerio de la
reprensión siempre que un comportamiento pecaminoso asi lo demande.”
Me gustaría concluir
este libro diciendo que aunque son vanidad los modelos pedagógicos humanistas
que se quieren promover en las instituciones, es necesario conocerlos para
poder desaprenderlos y volver al verdadero evangelio, porque si el fundamento
de la educación en nuestro país es un modelo pedagógico y no es Jesucristo la
educación se convierte en una gran vanidad ausente de Sabiduría.
El docente que quiera
seguir esta propuesta debe ser un líder cristiano y “el requisito fundamental
del líder cristiano no es el de un conocimiento del cual fluye su popularidad,
sino un conocimiento que sea una fuente en la cual yace la verdad de Dios”[4].
El cristiano que tiene seguridad en el Señor, descansa en la obra de Jesucristo
y vive en firme propósito, como dice Donner “será movido a glorificar a Dios
con su vida y manifestar en su vida el carácter del Dios santo a quien
pertenece”[5]
La educación para
todos, sin segregación, ni ningún tipo de exclusión, fue uno de los propósitos
de los reformadores, porque comprendieron que el ser humano es imagen de Dios y
esta era la causa para ofrecerle educación sin distinción o discriminación. Parece
que esto fue algo que muchos olvidaron, porque lamentablemente muchas
instituciones que fueron reformadas se dejaron llevar por el racismo típico del
siglo XIX y XX que se fundamentó en el falso pensamiento del evolucionismo que
procuraba estigmatizar a grupos étnicos en específicos, los vencidos, para
oprimirlos, pero este concepto es un ideal erróneo que no manifiesta una vida
cristiana sino una lejana a la educación verdadera.
La comunicación en la
educación es importante, es asi que “humanizar la educación con lo más hermoso
que ha dado el ser humano: su libertado, su comunicación, su capacidad de
sentir al otro, su expresión, su reflexión, sobre los hechos pasados y presentes,
su capacidad de pensar futuro, su confianza, su alegría de vivir, su poesía
(que de las pedagogías despoetizadas, carentes de belleza en la expresión y en
la relación nos libre Dios).”[6]
La belleza que
encontraron los reformadores como Calvino, Teodoro de Beza, Farel o Lutero, en
la educación, fue a causa de que su motivación principal era conocer la verdad,
sustentar sus vidas en la Biblia, que naturalmente produjo en sus vidas dar a
conocer el evangelio verdadero a todo lugar, en obediencia a la gran comisión,
honrando a Dios con una vida de devoción que llevara a las personas a reconocer
a Jesucristo.
Creo en la historia,
creo que nos deja excelentes reflexiones, nos guía en sabiduría, pero tambien
creo que obsesionarnos con la historia puede cegarnos y no permitir que
avancemos, y quizás este es uno de los problemas de la educación en Colombia y
los países latinoamericanos, como dijo Oppenheimer: “La obsesión
iberoamericana la historia nos está
robando tiempo y energías para concentrarnos en el futuro”.[7]
Es necesario mirar
hacia el futuro y dejar de vivir en el pasado, el pasado es para aprender de
este, pero no para quedarse en él, y el futuro es la meta que puede llevar a un
país a crecer y desarrollarse o lo contrario, dependiendo de la meta. Si la
meta es trazada en algo efímero asi tambien será de vana la educación, pero si
es en el más grande, en Jesucristo, entonces la educación será lo que debe ser,
por esta razón creemos que la educación debe ser primeramente en la Palabra de
Dios.
Aunque no es bueno
dejarnos llevar por el pragmatismo, como tampoco por el abstractismo, si debemos
procurar ser prácticos y reflexivos al mismo tiempo como cristianos, es decir,
que debemos procurar abandonar los extremos moralistas y seguir la verdad,
porque en la Verdad, en la Palabra de Dios, se puede apreciar la objetividad
que nos enseña la única solución al conflicto que todo hombre vive, sin
importar su lugar de origen, todos tenemos el mismo problema.
[1] Samuel Moreno Granados. El Evangelio en Colombia: víctima y solución del
conflicto armado (Trabajo de grado) Seminario Reformado Latinoamericano.
Noviembre de 2022, 89-90
[2] Samuel Moreno
Granados. El Evangelio en Colombia: víctima y solución del conflicto armado
(Trabajo de grado) Seminario Reformado Latinoamericano. Noviembre de 2022, 91
[3] Joni Eareckson Tada
y Steve Estes, Un paso más (Miami: Fl: Vida, 1979), 100
[4] Don E. Galardi,
Disciplina correctiva eclesiástica, trad. de Anderson E. Ocampo (Medellín,
Colombia, De las ciencias, 2019), 298
[5] Theo G. Donner, La
soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre (Medellín, Colombia: Poiema,
2014), 83
[6] Daniel Prieto
Castillo, la comunicación en la Educación (Medellín, Colombia: Editorial
Universidad Pontificia Bolivariana, 2000), 53
[7] Andrés Oppenheimer,
¡Basta de historias! (Mexico: Random House, 2010) 246
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