Hablar de raza es hablar de clasificación. El antropólogo británico Edward Tylor (1832-1917) y su colega americano Lewis Henry Morgan (1818-1881) publicaron en la década de 1870 trabajos referentes a la evolución lineal, progresiva, y acumulativa, proponiendo la existencia de las siguientes fases: salvajismo, barbarie y civilización (“el salvajismo” corresponde a las tribus no occidentales y “la civilización” a las naciones europeas). Aunque lo anterior fuera una clasificación etnocentrica estos niveles de superioridad e inferioridad son solo el producto de una mente inducida por la vanagloria, es decir que el verdadero problema se encuentra en el corazón humano.
La palabra racismo o racista no debe
ser utilizada para referirse a la humanidad pues el concepto “raza humana” no
es útil sino dañino. Raza es una clasificación que solo debe darse a los
animales, como los perros, el ganado, los conejos, porque los animales, por su
clasificación, son mejor estudiados, mas la humanidad no se puede clasificar de
esta manera sino orientar, pues todos (de todas las naciones y todas las
lenguas) hemos errado contra el Señor.
La denominación “razas humanas” es un
concepto inventado no es real, sino construido por una sociedad desorientada
que busca cualquier pretexto para sentirse mejor que el otro, bajo una falsa
creencia que proviene del mito de la Evolución. Alfred Russel Wallace
(1823-1913) un investigador y antropólogo que al realizar trabajos de campo en
la cuenca del rio amazonas y en el archipiélago malayo, para concretar con más
bases la teoría de la evolución, evidenció que la selección natural que
proponía Darwin no era suficiente para explicar el origen del hombre sino debía
haber una intervención divina directa. Aristóteles (384-322 a.C.), en cambio
afirmó que LAS ESPECIES TIENEN PROPIEDADES FIJAS E INMUTABLES. Y podemos seguir
comentando de muchas otras teorías pero la realidad es que no existen, ni han
existido y de seguro que ni existirán pruebas de aparición de nuevos órganos
debido a la acción del medio, por lo tanto es un suicidio intelectual creer en
la Evolución y las razas humanas, porque no tiene sentido ni base científica
que realmente las sustenten.
La educación integral no puede enseñar como verdad aquella mentira de la evolución, de las razas, ni ninguna otra falsa jerarquía, invención humana, porque si como educadores en verdad queremos integridad entonces no podemos aceptar las mentiras en nuestros educandos, sino por el contrario debemos buscar la verdad como el principal fin de cada enseñanza.
Con respecto a la cultura muchos han optado por no
definirla sino ejemplificarla, otros la han interpretado como un conjunto de
tradiciones, costumbres y creencias. Y otros tan solo la han recibido como un
conocimiento construido en su sociedad bajo unos rudimentos del mal llamado
“sentido común”, por ejemplo el conocimiento en los países del sur sobre el
mate, se podría llamar la cultura del mate. A continuación ampliaremos un poco
más la mirada del mate.
El Mate es un producto y un bien cultural de los
países del sur de Latinoamérica. Existen muchas leyendas acerca del origen del
mismo, aunque se cree que proviene de Paraguay debido a que la yerba mate es
originaria de este lugar.
La palabra “mate” proviene del quechua “mati” que
significa calabaza. La calabaza fue el envase donde los aborígenes infusionaban
la yerba mate al mezclarla con agua caliente, y la bebían con una pequeña
cañita con filtros. A medida que pasaron los años esta bebida empezó a formar
parte de una cultura, que podríamos llamar “la cultura del mate”.
La cultura del mate se refiere al mate y a todo lo
que le rodea: los amigos, compañeros, familias, estudio, trabajo, descanso,
sueño, el frio, etc. Lo particular de este alimento es que se comparte como se
hace con una conversación y es tan natural como decir “hola”. A continuación
compartiré unas experiencias personales sobre la cultura del mate para la mejor
comprensión del significado de cultura.
En una clase de “introducción a las problemáticas
de la antropología social” en la universidad nacional de Córdoba (Argentina)
mientras escuchaba con atención la explicación del profesor un compañero me
pasó esta bebida llamada mate. Yo la recibí con mucho agrado, pero al tomarla
me queme la lengua entonces espere mientras se enfriaba, luego la devolví a mi
compañero diciéndole gracias. Luego observe que, habiendo repetido muchos otros
compañeros, a mí no me volvió a ofrecer, entonces pensé que había hecho algo que
le disgustó. Otro día en la casa de una amiga de mis hermanas me volvieron a
pasar el mate, y cuando lo agarre revolví la yerba con la bombilla pero ella me
detuvo diciéndome que no debía hacer ello porque hacer esto hacia que la
bombilla se tapara. Entonces empecé a comprender que tomar mate tenía sus
propias reglas, pero no solo eso sino que también posee un fuerte valor
cultural porque es frecuente verlo en medio de la charlas entre amigos, en las
clases, etc.
En una salida a Rosario de una conferencia de tres
días hablando con un compañero me explicó el significado del mate en varias
naciones del sur, lo cual me pareció muy interesante. También me despejó de una
duda al decirme que el mate cuando se comparte es como compartir una amistad
por lo tanto no cabe el decir gracias, sino esto de decir gracias es solo usado
cuando no quieres tomar más mate, entonces comprendí la razón por la que al
decir gracias no me volvieron a pasar mate.
Algunas de las reglas del mate que empecé a
entender fueron estas:
- Si
empezaste tienes que terminarlo
-
No vale decir gracias a menos que no
quieras mas
-
Se toma caliente y no debes demorarte
tanto tiempo
-
La primera comúnmente se escupe porque
es muy amarga
- El
que ceba (prepara el mate) es el que reparte
Estas fueron las principales reglas que fui entendiendo
y con ello se me facilitó la convivencia con los argentinos.
El Mate puede ser interpretado de cualquier manera
pero algo que si es claro es que es un buen acompañante. Es como el café en
medio de la plaza en Medellín, nos motiva a hablar, a darnos a conocer y estar
dispuestos a conocer a ese otro. Como pedagogo en formación mi interpretación
del mate está ligada a la educación o edificación entre nosotros por medio del
dialogo; el mate es como unas puertas a ese dialogo por lo tanto desechar esa
puerta es rechazar esa construcción con el otro.
Cada cultura tiene SU COMIDA, y esa bebida o
comida es más que un alimento, hace parte de una cultura, por lo tanto no
podemos darnos el lujo de menospreciar tal invitación.
El mate pareciese ser más importante de lo que
habíamos pensado, aunque la verdad es que el mate no es tan significativo como
aquel que lo aprecia, por lo tanto si para aquel es importante debe ser
importante para mí porque mi trabajo es con los otros. El mate es como los
asombrosos logros, fortalezas y debilidades de la persona, la cual me invita a
conocerlos porque conociéndolos la conoceré, por lo tanto tomar ese tiempo para
escuchar su vida, es como tomar mate, me abrirá las puertas a su corazón para
apreciar y valorar a aquella persona que ha querido compartir su amistad
conmigo.
El mate nos ha servido de un buen ejemplo para
conocer la importancia de la cultura y el respeto que se le debe dar, siempre y
cuando no esté en contra de los principios bíblicos. En la actualidad se
escuchan muchos casos de suicidios, y pensamos que supuestamente Colombia por
ser “el país más feliz del mundo” no se ha envuelto en las tristezas del ayer,
en las tiranías de gobiernos, en la confusión filosófica, en la depresión y en
otros sin fin de situaciones que llevan a menospreciar o despreciar el ser del
humano. Ese ser que ha sido violado, ha sido insultado, ha sido golpeado, ha
sido desvalorada no debe de ignorarse sino es necesario servir ese mate, esa
puerta a la amistad, para fortalecer a ese ser que es como uno, que es como el
otro, que es como todos nosotros. Lo interesante cuando sirves ese mate es que
puedes compartir con el otro, no solo información (chismes), sino de tu propia
identidad, de Jesucristo, con ese otro y en esa amistad se va formando la
unidad. La unidad que tanto énfasis hacen nuestros políticos sofistas en la
sociedad pero que en verdad debe lograrse, mas nunca se lograra hasta que haya
verdadera humildad. Es necesario tener humildad para estar con ese otro que es
diferente a nosotros, y esa humildad se consigue únicamente con el amor, el
amor que no es nacido del hombre sino proviene solamente del Dios verdadero. De
Dios que con amor eterno no nos despreció sino nos dio valor perdonándonos
gracias a su Obra en la Cruz, dejando sepultados una vez y para siempre
nuestras ofensas hacia El para poder tener comunión con El. Esa es la unidad
que en verdad conseguimos en Cristo.
Espero que en verdad hayas adquirido una nueva
mirada a algo tan insignificante como un mate porque es esa nueva mirada la que
te llevara a aprovechar bien las oportunidades, bien los tiempos y, en
conclusión, a disfrutar la vida.
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