Las asignaturas académicas (también llamadas
“materias” o “cursos”) se han definido como disciplinas científicas, campos de
estudio, ramas del conocimiento que reúnen un conjunto de saberes, que tienen una
gran variedad de posibilidades de formación profesional en el estudiante, mas
no solo en lo académico son esenciales sino también en lo social, porque es entendiendo
los diferentes campos de saberes que podremos comprendernos mejor. Pero estamos
en una época de relatividades en donde se tiende a no enseñar nada, motivados
por un discurso contradictorio y un tanto absurdo porque la escuela ha
preferido optar por enseñar: seducción sexual o educación sexual (que en esta
“postmodernidad” es prácticamente lo mismo), inclusión, homosexualidad o
diversidad sexual, un supuesto “amor” (erotismo), diversión, valores
tergiversados por una moral corrompida que llama a lo malo bueno y a lo bueno
malo.
En nuestras escuelas y colegios debemos enseñar a
los adolescentes las ciencias como matemáticas, la biología, la química, la
física, la historia, y las demás asignaturas que les proveerán de mayor
conocimiento frente a la realidad que les rodea. Es tan gratificante estudiar,
por ejemplo, las células de nuestro cuerpo comprendiendo la perfección de su
funcionamiento gracias a nuestro Creador, las leyes de la física que nos dan la
posibilidad de crear, diseñar, construir y hacer tecnología. Son tantas las
razones que nos deben llevar a mejorar la educación en vez de empeorarla, pero,
como este sistema está enceguecido a causa de sus vanos razonamientos por el
pecado que mora en sus vidas, el mundo va de mal en peor, por lo tanto no me
sorprende la ignorancia, la insensatez, la necedad y la arrogancia, porque una
persona sin Cristo está totalmente desorientada.
No puedo negar que en algún momento de mi vida he
menospreciado los libros y la biblioteca, mas he errado cuando no valoro la
lectura porque el leer y estudiar nos abren posibilidades comunicativas
formándonos como individuos independientes y con carácter. Mas la conclusión,
dicha antes, será imposible, una vez más lo repito, si primeramente no es el Espíritu
Santo quien dirige nuestra educación.
Es posible que pensemos que solo necesitamos
meditar en nuestro interior para hallar paz, pero estos rituales gnósticos y
espiritistas provenientes de culturas hinduistas, budistas, aborígenes y
semejantes pretenden dejar en blanco la mente del sujeto dándole, sin saberlo,
cabida al diablo y a sus demonios para que entren y le gobiernen.
Las carreras universitarias de humanidades son
subjetivas, relativas e inciertas, porque son el constructo de hombres
engañados y engañadores. Mas la teología bíblica centrada en las Escrituras es
objetiva y verdaderamente constructiva en la formación integral de cada sujeto,
por lo tanto si continúan las carreras de humanidades en la universidad ¿Por
qué no se reconoce la carrera de teología bíblica en nuestras instituciones?
Porque ha convencido más el engaño que la verdad en nuestra sociedad
El anterior texto ha sido extraído de la serie de libros de Educación de JUMVE que puedes encontrar en el siguiente link: https://juventudmasquevencedora.blogspot.com/p/libros.html
Comentarios
Publicar un comentario