En orientación y movilidad he tenido diferentes experiencias que me han dado grandes aprendizajes en mi ubicación dentro de la ciudad. A continuación, contare algunas anécdotas sobre lo que me ha pasado en orientación y movilidad. Hace unos años atrás, cuando estaba en el colegio, me fui en bus con mi hermana para hacer un trabajo del colegio, pero en el camino de vuelta me perdí, olvidando el bus que debía tomar, sin tener minutos para llamar, me fue necesario preguntar a diferentes personas hasta poder lograr ubicarme, pero para lograr conocer mi ubicación pasaron varias horas, bueno, gracias a Dios fue posible reconocer el lugar en donde me encontraba con mi hermana. Pocos años después cuando estaba haciendo mi practica de prestación de servicio social en el colegio, que se hacía en grado decimo, llegue al lugar donde debía ir que era la calle 157 con avenida Boyacá en la ciclo vía, pero de regreso a mi hogar tomé un bus que no era, el cual me llevó hasta Usme y yo vivo en Engativá, se imaginaran la diferencia de distancia, superlejos, por no querer preguntar me subí a otro bus que me hizo perder de la misma manera, porque pensé que pasaba cerca de mi casa debido a que vi en la cartelera del bus que decía avenida 68, pero terminó llevándome al centro. No tenía claro en ese momento que la avenida 68 fuera tan grande, pensaba que quedaba cerca de mi casa. Las anteriores experiencias como muchas otras me han permitido aprender a ubicarme de mejor manera dentro de la ciudad y a preguntar en caso de no estar seguro en donde estoy. He tomado también como estrategias ubicar el norte, sur, oriente y occidente de la ciudad, así como diferenciar entre carreras y calles, buscando identificar en donde aumenta o disminuyen las mismas, pero si tengo datos en el celular también hago uso de Google maps o alguna aplicación similar.
Desde la autonomía, independencia, la memoria y otros
procesos cognitivos es importante fortalecer la orientación y movilidad a
través de la práctica y una conciencia activa en lo que se hace, en donde se
está andando, entre otras. La autoconfianza y la confianza del entorno es
importante no solo para personas con alguna discapacidad sino en general para
todos. Aun así, la orientación y movilidad más importante se encuentra en
nuestra vida espiritual, porque es en el espíritu que el ser humano tiene mayor
problema, pero en Jesucristo es posible encontrar la respuesta a nuestra
perdición.
Se
hizo una revisión del libro “psicología de la ceguera”, específicamente el
capítulo 5 (página 203 a la 228) escrito y compilado por Alberto Rosa y
Esperanza Ochaita el cual permitió tener una mejor comprensión sobre la
movilidad y el aprendizaje del conocimiento espacial en personas con
discapacidad visual. A continuación, se presenta el resumen, después se enseñan
algunas palabras que están en el texto de manera concurrente y serán compiladas
en forma de glosario y finalmente se enseñara el caso que se escogió y algunos
procesos de orientación que creemos pertinente ejecutar para el mismo.
El
capítulo 5 del libro psicología de la ceguera (Movilidad y conocimiento
espacial en ausencia de la visión) da a conocer la configuración del
conocimiento espacial en personas con discapacidad visual para sus procesos de
interacción, orientación y movilidad. Inicialmente se puede dar cuenta de que
la poca interacción con el medio que tenga un niño con discapacidad visual le
dificultará en tener una clara percepción tanto de su entorno (topografía,
estructura de su casa o de la calle, objetos y elementos que le rodean) como de
sí mismo, así también se pueden reconocer confusiones en la noción
espacio-temporal, es decir de conceptos tales como el aquí y el ahora. En el
texto también se pueden ver la importancia de los roles de las personas que
rodean al niño con discapacidad visual, debido a que sirven de mediadores y
facilitadores entre él y su ambiente, por lo tanto, no tener o tener poca
mediación dificultará el aprendizaje y desarrollo en el mismo.
Se
ha podido comprobar, a través de diferentes prácticas, que niños enseñados
desde temprana edad en la información de su espacio con apoyo afectivo y
acompañamiento familiar pueden llegar a orientarse de una manera casi igual que
una persona de su misma edad que no tiene discapacidad visual, debido a que
conocimientos recibidos a temprana edad le pueden permitir hacer asociaciones
que le facilitan orientarse en un ambiente extraño con solo tener por ejemplo
un mapa táctil. El conocimiento espacial se da de maneras particulares en cada
etapa de la vida de una persona conforme a su desarrollo psicosocial. La teoría
de desarrollo cognitivo de Piaget enseña que el conocimiento espacial que puede
tener una persona se da en concordancia con su desarrollo cognitivo siguiendo
cada etapa de su desarrollo (sensoriomotor, operaciones concretas, operaciones
lógico-formales). Si un niño tiene un aprendizaje adecuado para cada etapa de
su vida se puede pensar que alrededor de los 11 años ya tiene un conocimiento
espacial mucho más claro y también puede comprender mejor las distancias,
proporciones y convenciones que puede representar un mapa. Lo anterior
evidencia que las personas con discapacidad visual pueden llegar a comprender
relaciones espaciales en tareas de orientación y movilidad.
Para
una persona con discapacidad visual es necesario hacer relaciones de asociación
cognitiva, es decir que es importante tener en cuenta los lugares que le son
familiares. La capacidad de orientarse en un lugar transitado en la
cotidianidad lo hace familiar, por lo tanto, mucho más fácil de reconocer, pero
llegar a orientarse en un lugar desconocido implica un proceso de aprehensión
que se puede lograr y mejorar cuando se hacen relaciones de referencias que se
han configurado mentalmente con anterioridad, así como en la optimización de
competencias espaciales.
La
primera referencia espacial que hace un individuo es sobre sí mismo, el espacio
que ocupa en el mundo, a partir de allí puede asimilar el espacio exterior. Por
lo tanto, la referencia individual es la primera para tener en cuenta, antes de
la de un entorno familiar. Siguiendo la ruta de aprendizaje espaciotemporal en
las personas con discapacidad visual se puede ver que alrededor de los 18 años
la persona no solo tiene la capacidad de reconocer los elementos concretos de
su entorno sino también los que parecen abstractos y aunque siga siendo difícil
reconocer un lugar de manera global su orientación puede mejorar por medio de
la asociación con rutas ya conocidas por el mismo.
El
desarrollo de cada etapa para la adquisición de un aprendizaje espacial se da
de igual manera, el mismo proceso que cualquier otra persona, pero más pausado
en personas con discapacidad visual. La representación espacial que una persona
pueda tener se va dando no solo desde una información que se da sino también
desde las características propias de cada sujeto como son sus características
cognitivas, afectivas, emocionales y sociales, las cuales harán que su proceso
de orientación y movilidad se de en una u otra forma.
Es
conveniente recordar que la representación que se desarrolla de un lugar con el
que se tiene mayor familiaridad, es mucho más completa y organizada que la que
se llega a tener de un espacio poco frecuentado, estos procesos son muy
similares tanto en invidentes como en videntes. Cuando las personas ciegas se
enfrentan a lugares nuevos, esto genera en ellas comúnmente unos estados
mentales de estrés y ansiedad; esto a causa de los probables peligros presentes
en ellos y a la incertidumbre de no saber si se logrará ser capaz de
percibirlos para poder evitarlos.
Conocer
y organizar un entorno nuevo para una persona invidente, requiere el doble, o
más del doble de tiempo, que le toma hacer estas mismas actividades a una
persona vidente. Así, la edad es un factor que incide en mejorar los procesos
de conocimiento y estructuración espacial para su posterior representación; qué
quiere decir eso, que a mayor edad el individuo tendrá más facilidad para
representar los espacios. De acuerdo con conclusiones de McLinden luego de
haber realizado algunos estudios de revisión en 1988, existen grandes
diferencias individuales en las capacidades para desarrollar representaciones
espaciales, entre los ciegos precoces y los ciegos tardíos. Por lo que,
resultaría interesante realizar nuevos trabajos de investigación para profundizar
en el conocimiento de las causas que inciden de manera positiva en las
capacidades representacionales de algunas personas ciegas precoces, esto con el
propósito de avanzar en nuevos diseños de procedimientos de intervención y
educación, para aumentar las capacidades de conocimiento y representación
espacial en gran parte de la población invidente.
A
mayor tamaño y complejidad de los espacios, mayor dificultad para desarrollar
las representaciones de este por parte de las personas invidentes, es decir,
cuando los espacios son más pequeños y cerrados, como habitaciones o
laboratorios, son más fáciles de representar, en comparación con los que son
grandes y complejos como los barrios o las ciudades. Para decir que un
individuo conoce y representa un espacio complejo, como una ciudad, debemos
tener en cuenta los factores de motivación de él para movilizarse por esta, así
como su historia personal de aprendizaje espacial, entre otros, dado que, son
elementos determinantes en la apropiación de los espacios.
A
la hora de que las personas ciegas comuniquen sus representaciones espaciales,
resulta más conveniente, que lo hagan de manera lingüística, y no con
convenciones de tipo cartográfico, es decir, no con expresiones gráficas -como
dibujos-, lo que, resulta ser inadecuado, para las personas con dificultades
visuales severas. Para las personas ciegas, una de las áreas que precisa mayor
instrucción es la de conocimiento espacial y movilidad, por cuanto carecen del
sistema más importante para el conocimiento espacial -la visión-.
Por
lo anterior, es de suma importancia que, los programas de instrucción, en
orientación y movilidad utilicen algunas técnicas que permitan la
externalización de las representaciones espaciales de las personas ciegas, a
través de una evaluación de los resultados obtenidos. En cuanto a los
procedimientos globales o cartográficos, se pide al sujeto ciego que realice un
dibujo sencillo de los principales elementos que recuerda, de las áreas
medianamente conocidas, así como, de las relaciones espaciales entre los
elementos presentes. Generalmente, el desempeño de los niños ciegos en
representaciones gráficas es muy bajo; no porque tengan problemas
representacionales, sino porque, su condición de ceguera les hace carecer de
habilidades gráficas, directamente relacionadas con su inexperiencia visual, y
con lo poco familiar que les resulta el uso de dibujos, y mapas cartográficos;
por lo que, en últimas, resulta inadecuado, pedir a las personas ciegas que
hagan representaciones gráficas de su conocimiento espacial. Algunos autores, han intentado resolver los
problemas que la falta de visión conlleva, para la comprensión de los sistemas
cartográficos, utilizando mapas táctiles –estos mapas tienen el mismo uso que
los mapas visuales– es decir, facilitan el aprendizaje y la comprensión de las
relaciones espaciales contenidas en el mapa, para que, posteriormente las
puedan transferir al espacio real que este representa, aunque, para otros
autores es contradictorio, ya que no encuentran utilidad a esta estrategia de
aprendizaje. Debemos tener en cuenta que para que los mapas táctiles resulten
útiles deben tener un número mínimo de elementos, para facilitar su
comprensión.
Usar
maquetas facilita la enseñanza y el aprendizaje de los entornos, para los niños
ciegos, ya que, ellos las interpretan como juguetes; lo que los motiva a
interactuar con este material concreto. Cabe resaltar que hay estudios que han
comprobado que, las personas ciegas no tienen dificultades para estimar las
distancias implicadas en determinados espacios sobre todo si no se les exige
exactitud en estás.
Es
importante para la persona con discapacidad visual realizar representaciones
espaciales las cuales dependen de técnicas analíticas, estas consisten en una
serie de pasos que las personas invidentes deben desarrollar para una correcta
orientación espacial. Es así como la persona debe apropiar de forma paulatina
las distancias y direcciones de acuerdo con elementos de representación del
lugar en el que determine las distancias en sentidos métricos, es decir, en
unidades de medida también el comparar diferentes sitios y objetos según su
proximidad. No obstante, es imprescindible resaltar que las personas ciegas no
poseen dificultades en su mayoría de estimar distancias puesto que generan
patrones de discriminar si es cerca o lejos, largo, alto, ancho entre otras.
Por otra parte, hay un procedimiento que han utilizado las personas con
discapacidad puesto que les facilita la discriminación de las medidas es el MDS
un procedimiento que permite conseguir la configuración global a partir de
estimaciones y distancias que generan las personas ciegas, esta es una técnica
multivariada en el que se encuentran modelos matemáticos y de análisis
factorial. Ahora bien, en cuestiones de la posición de la persona con
discapacidad visual sitúa los objetos, se encuentran dos formas una de triangulación
y otra de convergencia proyectiva.
La
primera consiste en que el invidente estime una posición que tiene de un objeto
en tres lugares diferentes y en distinta posición, la segunda complementa la
primera añadiendo el juicio de distancia y estimando la dirección del mismo.
Otra medida muy importante y que se utiliza mucho son las descripciones
verbales estas suelen ser mayormente eficaces desde la primera infancia con la
instrucción verbal en el niño para que se entrene en un entorno específico,
luego se dan las relaciones topológicas sencillas que son las de determinar si
algo está lejos o cerca. luego se dan otras de forma progresiva la proyectiva
que son más específicas al decir si está hacia la izquierda, derecha, arriba,
abajo etc. En la adolescencia ya se dan otras orientaciones de otro nivel como
términos cartográficos abstractos como norte, sur oriente y occidente. Después
se habla de la conducta espacial, es decir esa acción que demuestra la persona
ciega al ejecutar su orientación, en el cual se determina por la movilidad que
este haya desarrollado, esquemas espaciales que ya posee y la anticipación
cognitiva del mismo
Por
otra parte, hay que señalar que la evaluación ha de estar en relación con los
contenidos del programa, pero también con las características de la ceguera. De
nuevo insistir en que la falta del sistema visual origina formas diferentes de
relacionarse con el espacio y, por tanto, de entender ese espacio. En
consecuencia, no puede pretenderse que el escolar ciego llegue a comprender los
distintos conceptos implicados en la geografía física de la misma forma que el
escolar vidente. Hay que tener en cuenta que muchos de estos conceptos no
tienen, en ausencia de la visión, un referente directo y que, por tanto, el
ciego tiene que realizar un trabajo cognitivo mucho mayor que el vidente para
llegar a entenderlos.
El anterior resumen permitió recoger
diferentes palabras y términos que el texto decía explícita e implícitamente,
los cuales son necesarios explicar, por lo anterior se reunieron en el
siguiente glosario
Glosario
● Asociación cognitiva: relación
mental entre conocimientos para el aprendizaje de conocimientos nuevos.
● Competencia espacial:
Competencia intelectual que consiste en la capacidad de imaginar, visualizar y
distinguir elementos en un determinado espacio y tiempo.
● Catalejo: Es
una herramienta óptica portátil que puede extenderse según la necesidad del
usuario (anteojo binocular) que incrementa el tamaño de las imágenes
● Mapa táctil:
planos en relieve de un determinado lugar o espacio para la lectura de
trayectos disponibles diseñados especialmente para personas con discapacidad
visual
● Topología: Rama de las matemáticas que trata especialmente de la continuidad y de otros conceptos más generales originados de ella, como las propiedades de las figuras con independencia de su tamaño o forma.
● Ontogénesis: Término
tomado de la Biología que hace referencia al estudio del desarrollo y evolución
conductual y cognitiva del individuo a lo largo de su vida, frente a la
filogenia, que se ocupa de los mismos aspectos, pero desde el punto de vista
del cambio histórico de una sociedad.
●
Orientación: Es la capacidad de
determinar un espacio con respecto a sus puntos cardinales
El anterior texto ha sido extraído de la serie de libros de Educación de JUMVE que puedes encontrar en el siguiente link: https://juventudmasquevencedora.blogspot.com/p/libros.html
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