Aunque el término “Neurociencia” es bastante nuevo, su estudio que es el cerebro se remonta a la antigüedad. A continuación veremos un breve recuento de la construcción del conocimiento científico sobre el sistema nervioso.
En el mundo de los griegos, donde surgieron los
“grandes pensadores” y la gran mayoría de las corrientes filosóficas existía
una dicotomía entre la mente en el cerebro o en el corazón. Hipócrates (460-379
a.C.) estaba seguro que el centro del intelecto no podía estar en el corazón
como creía Aristóteles (384-322 a.C.) sino en el cerebro. Aunque la explicación
de Aristóteles para afirmar que la inteligencia estaba en el corazón era muy
razonable su postulado no fue el correcto. Cinco siglos después, en el imperio
romano, el medico de los gladiadores, Galeno (130-200 a.C.), siguiendo la ruta
de Hipócrates y observando el aspecto del cerebro de una oveja dividió dos
estructuras del cerebro: el cerebro y el cerebelo. Galeno supuso que las
memorias y sensaciones tenían que estar impresas en el cerebro por ser blando,
y el cerebelo, por su dureza, debía ser el centro del control de los
movimientos. Este concepto fue aceptado por más de 1500 años, sin embargo en la
época del renacimiento, en los siglos XVII y XVIII, unos científicos griegos se
apartaron de la tradición de Galeano comenzando a examinar con mayor
profundidad el cerebro, y en sus observaciones pudieron captar que el tejido
cerebral estaba dividido en dos partes, a las que llamaron: la sustancia gris y
la sustancia blanca. La relación de estructura con la función que ejercía la
hallaron correctamente al afirmar que la sustancia blanca tenía una continuidad
con los nervios del cuerpo, y contenía las fibras que transmiten la información
hasta la sustancia gris y desde la misma.
El estudio de los fenómenos eléctricos que
Benjamín Franklin publicó en 1751 fueron de aporte para los científicos Luigi
Galvani y Emil du Bois-Reymond en su investigación del cerebro. En ella
concluyeron que el propio cerebro puede producir electricidad, siendo esta la
que estimula los nervios para provocar el movimiento de los músculos. Aun así
quedaba sin resolver la pregunta de si estos mismos “cables” eran los que
registraban las sensaciones de la piel. Esa pregunta fue resuelta por el
escoses Charles Bell y el fisiólogo francés Francois Magendie, al comprobar que
solo la sección de las raíces ventrales provocaban parálisis cerebral. Bell
también sugirió la idea de que las diferentes partes del cerebro realizan
funciones distintas, y más adelante Flourens dio soporte experimental a esta
teoría.
Con respecto a la discapacidad y el cerebro el
neurólogo francés Paul Broca identificó, después de la muerte de un paciente
que no podía hablar, que el lóbulo frontal izquierdo de su cerebro estaba
lesionado por lo tanto esa región tenía la función específica de la producción
del lenguaje. Este experimento llamó la atención de muchos científicos, entre
ellos al alemán Hermann Munk que por medio de la ablación experimental concluyó
que el lóbulo occipital era específicamente necesario para la visión.
Comprender la función de cada parte del cerebro
nos permitirá comprender mejor las diferentes discapacidades a fin de poder
reestructurar una educación acorde a las capacidades de cada adolescente en el
bachillerato.
El avance de la ciencia y el perfeccionamiento del
microscopio permitieron llegar a la conclusión de que la neurona o célula
nerviosa era la unidad funcional básica del sistema nervioso. El estudio de la
complejidad del cerebro se dividió en los siguientes niveles de forma
ascendente: molecular, celular, sistemas, conductual y cognitivo. Por ejemplo
la neurociencia de los sistemas estudia la reunión armoniosa de neuronas para
llevar a cabo una función específica, como la visión, y esto se le llamaría sistema
visual. El estudio de estos sistemas ha permitido el surgimiento de la
Neurotecnologia, como la relación entre la Neurociencia y la Tecnología, a fin
de influir al sistema nervioso para resolver algunas “deficiencias” del
cerebro. Esta Neurotecnologia incluye el desarrollo de drogas y medicamentos,
que han sido la “solución” de los problemas de muchas personas que tienen una
discapacidad seriamente grave ocasionada por el pecado, la discapacidad de
estar en paz con Dios. Pero estos medicamentos, en verdad, no pueden hacer nada
por este serio problema, sino tan solo distraen o hacen olvidar a la persona de
su problema central, llevándolo a la dependencia de estas drogas, del olvido y
de la soledad.
La verdadera solución y respuesta a este grave
problema que enfrenta toda la humanidad la dio Dios hace ya mucho tiempo, y aún
hoy sigue vigente:
“Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no
se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3: 16 (RVR 1960)
Solo en el creer de verdad en el inmenso amor de
Dios nos llevará a la libertad. Ahora, volviendo a la Neurociencia, su objetivo
principal es comprender como percibimos, nos movemos, pensamos y recordamos y
aunque a penas en 1970 se fundó “La Society for Neuroscience” es notorio los
miles de años que han llevado de estudio para la compresión del funcionamiento
del sistema nervioso. Y es por esos años que ahora podemos saber que el sistema
nervioso (el cerebro, la medula espinal y los nervios somáticos) es decisivo
para la vida, permitiéndonos sentir, mover y pensar. Sabiendo esto tenemos más
razones para ir en contra de aquello que altera de manera negativa nuestro
sistema nervioso, como es el laconismo, la drogadicción, la anorexia, la
bulimia, y cualquier otro trastorno alimenticio o psicológico, teniendo
completa seguridad de que estos son el producto de un pensar equivocado que
proviene del problema central de la humanidad que es el pecado.
…..
En la cumbre de educación del año 2009 convocada
por la sociedad de neurociencia en Estados Unidos nació el compromiso de
promover un nuevo campo: la Neuroeducación.
Como educadores es importante que comprendamos el
funcionamiento del cerebro para poder contribuir significativamente con los
procesos de aprendizaje, enseñanza y desarrollo humano.
La Neuroeducacion es el acercamiento entre la
neurociencia y la educación que sin lugar a duda busca mejorar la calidad de la
educación a través de nuevos esquemas de pedagogía que mejoren la educación.
En base a lo anterior es necesario que nos
adentremos a las realidades cerebrales. El Neurodesarrollo es singular como
también lo debe ser lo educativo. Por ejemplo, el desarrollo neuronal en las
primeras 40 semanas de gestación es impresionante; en las primeras 20 semanas
ocurren grandes eventos que son muy dependientes de lo genético y en las
siguientes 20 semanas el neurodesarrollo depende mayormente de la interacción
con el medio.
El Neurodesarrollo en relación con la educación
nos lleva al cuestionamiento de ¿Cómo aprendemos realmente? Los trabajos
neurocientificos han demostrado el cambio del aprendizaje con la edad. Por
ejemplo el aprendizaje motor en la vida adulta se llega en tres etapas: una
fase cognitiva, luego una de asociación y, finalmente, una automática; pero los
bebes aprenden al contrario, empiezan
por sus reflejos primarios-automáticos y van desarrollando sobre esta fase las etapas asociativas y finalmente
cognitivas.
El estudio del Neurodesarrollo ha permitido dejar
a un lado falsas teorías. Existen muchos
mitos con respecto a la neuroeducacion que por años han sido aceptados pero en
estos tiempos se han podido descartar, uno de ellos es la dominancia o
especialización hemisférica. Esta propuesta de responsabilizar absolutamente
atribuciones a cada hemisferio trajo como consecuencia actividades
reduccionistas que pretendían generar programas específicos para uno u otro
hemisferio. Pero con el avance de la Neurociencia se pudo entender por medio de
neuroimagenes que aunque cada hemisferio está involucrado con el desempeño de
tareas específicas ambos están involucrados en la tarea. Los Neuromitos han
sido el motor de la educación empobrecida porque han excluido a la heterogeneidad.
La misma ciencia nos ha evidenciado la diferencia de aprendizaje entre un niño
y un adulto sin ser uno mejor que el otro y aun entre cada individuo existe un
modo de aprender particular.
Los neuromitos seguirán avanzando, por lo tanto es
importante que tengamos una noción clara de la neurociencia ligada a la
psicología cognitiva que en conjunto nos enseñan, aquello que por la gracia de
Dios podemos entender, la singularidad de cada individuo lo que también quiere
decir una forma particular de aprender.
Para terminar esta parte reflexionemos en una
pregunta que podemos hacernos como educadores ¿Para qué educar? Y sencillamente
podemos responderla al reconocer el desarrollo integral de cada ser humano.
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