La institución pensada por muchos como “un lugar de encierro” ha buscado en muchas ocasiones controlar al pueblo y satisfacer la necesidad de muchos padres en zafarse de la responsabilidad de crianza hacia su hijo. Pienso que la institución no debe alcahuetear a los padres, ni debe seguir siendo vista como un lugar de encierro, sino de libertad donde la educación sea valorada, los principios amados primeramente por los educadores porque si los educadores no aman agradar a Dios los niños no amaran servir a su Dios sino optaran por seguir cualquier oferta que les parezca “más razonable”. Son por lo tanto los educadores instrumentos en las manos de Dios, mas nunca serán como un tipo de dios, por lo tanto no tienen derecho a obligar a sus estudiantes a hacer lo que desearían que hicieran, sino deben evitar la tiranía, y andar conforme al amor de Dios porque un buen profesor no se cree superior a sus estudiantes sino es humilde en su enseñar, estando dispuesto a ser corregido aun por sus estudiantes porque reconoce que solo Dios es superior y es su Palabra la mayor autoridad en el campo científico, educativo y social.
Las filosofías mundanales son sutiles mentiras que
buscan llevar a la adolescencia a caer en la inmoralidad bíblica, en la
perversión, en ir en contra de Dios, llevándoles a elegir la violencia. Este
sistema educativo dirigido por satanás que con sus legiones de demonios busca
incitar a la adolescencia a la maldad no tiene ningún poder para vencer al
niño, joven, adulto o anciano que confía en Dios.
La institución es la respuesta de la sociedad a la
incapacidad de su núcleo (la familia) en educar. Los padres al ser torpes en el
cumplir su función (corregir, enseñar, instruir y formar a su hijo, hija,
hijos) la han delegado a la institución, quien también ha sido incapaz de
cumplir su función de formación. Aun así, quien confía en Dios podrá llamarse
bienaventurado.
“Bienaventurado
el varón
que no anduvo en consejo de malos,
ni estuvo en camino de pecadores,
ni en silla de escarnecedores se ha sentado,
sino que en la ley de Jehová está su delicia
y en su Ley medita de día y de noche.
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
que da su fruto en su tiempo
y su hoja no cae,
y todo lo que hace prosperará.”
Salmos
1:1-3 (RVR 1960)
La educación integral se puede traducir en la
formación del ser humano como imagen de Dios en donde El Maestro que interviene
en este proceso es directamente el Espíritu Santo, mas es imposible que en esta
construcción y desarrollo integral ocurra en un ser muerto, entendiendo que ser
muerto se refiere a quien no ha creído verdaderamente en el Señorío de
Jesucristo.
En el pasaje bíblico de Mateo 25: 14-30 nos enseña
nuestro Maestro que nos ha dado dones, talentos y responsabilidades conforme a
nuestras capacidades y esto no lo podemos pasar por desapercibido ya que un día
Dios nos pedirá cuentas de lo que nos dio, por lo tanto examinemos bien como
hemos administrado la creación de Dios, nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestro
espíritu, nuestros talentos, dones, lo que tenemos, no solo lo material, sino también
nuestros hijos, hermanos, pueblo, la presente generación y la que se está
levantando.
El anterior texto ha sido extraído de la serie de libros de Educación de JUMVE que puedes encontrar en el siguiente link: https://juventudmasquevencedora.blogspot.com/p/libros.html
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