La identidad del ser humano no solo es un problema
social sino también uno espiritual que tiene su raíz en lo que la Biblia llama
pecado, por lo que trabajar pedagógicamente en pro de la identidad sin hablar
del pecado seria no atacar al problema central sino a las consecuencias del
mismo, lo cual no promueve un verdadero cambio. El problema central, el pecado,
se encuentra en la misma naturaleza humana y es la razón de tanta indiferencia,
miedo, vergüenza y una identidad borrosa que solo es posible restablecer en la
fe en Jesucristo, Dios mismo, porque solo El en su muerte, sepultura y
resurrección puede enderezar lo torcido y resolver toda desviación humana. En
este texto no abarcaremos a profundidad el evangelio, lo cual es de suma
importancia, pero si se buscara relacionar con el mismo.
Los diálogos y conversaciones que se pueden promover a
través de la mediación de las artes, el trabajo comunitario y el dialogo de
experiencias permiten observar diferentes interacciones del sujeto con el medio
y consigo mismo, lo cual comprende a la comunidad como un lugar de construcción
de experiencias significativas y aun de muchas creencias y valores y el dialogo
de experiencias con personas con discapacidad, reconoce a la persona en su
integralidad como un ser participe en diferentes áreas, como la social,
educativa, familiar e individual.
Las tendencias que se observan en diferentes
documentos investigativos son el reconocimiento del sujeto desde una mirada
integral, influenciado por un contexto inmediato, en donde se hace necesario
promover el trabajo colaborativo mediado por las artes, aun así, existen
algunos baches, que se hacen necesarios identificar y
cuestionar con el propósito de proponer una noción más científica,
objetiva e integral, como es la necesidad de adquirir una comprensión de lo que
se hace, así como la relevancia de la autodeterminación, que es, porque es tan
importante, para que sirve, etc. Sin una comprensión clara de la misma carecerá
de validez toda actividad que se piense emprender o que se haga. Por
esta razón se cree pertinente promover una mirada crítica en la persona, con el
objetivo de que aprenda a tomar decisiones en su vida con validez y peso
argumentativo, sin olvidar que las experiencias que adquiere cada persona con
discapacidad son únicas en su contexto.
Los contextos que se van a hablar en el presente
documento son contextos rurales tomando como referencia el municipio Guasca,
contextos urbano-rurales como Soacha y contextos urbanos como Bogotá. En un
primer momento es necesario hacer una observación participante del contexto,
saber su historia, clima, creencia, una inmersión cultural sin participar de lo
que ellos hacen cuando este contradiga los principios bíblicos que son los
mismos principios que establecen el correcto conocimiento del bien y del mal.
La identidad está ligada directamente al sentido del
ser por sí mismo y el de pertenecer a ‘algo’. La educación deberá entonces
responder a las necesidades del mundo actual, donde no sólo proporcione
conocimientos académicos, sino que brinde herramientas que permitan a los niños
y a las niñas enfrentarse con éxito a las demandas de un mundo cambiante
(Hernández, M; Trejo, Y; Hernández, M; 2018). Es de esta manera que el programa
aceleración del aprendizaje, desde edades tempranas, debe posibilitar el desarrollo
integral del sujeto, donde se tenga en cuenta su bienestar cognitivo, emocional
y social.
La propuesta permite fortalecer las habilidades
socioemocionales (HSE) partiendo de un reconocimiento y valor propio, el cual
permite entenderse a sí mismo y posteriormente a los demás, forjando relaciones
positivas y buena toma de decisiones que conllevan a definir y alcanzar metas
personales (Hernández, M; Trejo, Y; Hernández, M; 2018). En este sentido, la
formación de la identidad y el autoconocimiento en la escuela posibilita un
empoderamiento propio y de su cultura el cual conlleva a entender que todos
somos diferentes y que hay “diversas formas de ser y estar en el mundo”
generando así, respeto por la diversidad y autonomía.
En este proceso de reconocimiento de identidad no solo
está inmerso el sujeto sino se comprende la identidad como el resultado de
diversas relaciones entre varios elementos (biológicos, físicos, ambientales,
sociales, familiares, etc.). Al tener una mirada más holística del educando se
plantea una propuesta integral que permita el fortalecimiento del proceso de
reconocimiento (identidad).
La identidad está
entonces ligada directamente al sentido del ser por sí mismo y el de pertenecer
a ‘algo’, para lograr nuestro objetivo se utilizará entonces el trabajo
colaborativo, este propuesto debido a que reconocemos la riqueza que existe en
los saberes de las personas pertenecientes al contexto, conocimientos que al no
tener una voz de expresión son perdidos con el tiempo y que deben ser
preservados. Estas estrategias de trabajo colaborativo consistirán en el
trabajo en equipo de personas con distintos niveles habilidad que permitirán
que las PcD (personas o población con discapacidad) no sean responsables
únicamente de sus logros sino también de los de sus compañeros creando un
sentido de logro, pertenencia y autoestima. Se facilita entonces un medio de
expresión para los conocimientos, habilidades y opiniones de las personas con
discapacidad en su entorno social y educativo.
La educación deberá entonces responder a las
necesidades del mundo actual, donde no sólo proporciona conocimientos
académicos sino que brinde herramientas que permitan a los niños, niñas y
jóvenes enfrentarse con éxito a las demandas de un mundo cambiante (Hernández,
M; Trejo, Y; Hernández, M; 2018). Es así, como la educación desde edades
tempranas debe posibilitar el desarrollo integral del sujeto, donde se tiene en
cuenta el bienestar cognitivo, emocional y social; de igual forma, fortalecer
estos ámbitos a adultos y adultos mayores con el propósito de ser relevantes y
tomar en cuenta su voz.
De esta manera, es importante fortalecer las
habilidades socioemocionales (HSE) partiendo de un reconocimiento y valor
propio, el cual permite entenderse a sí mismo y posteriormente a los demás,
forjando relaciones positivas y buena toma de decisiones que conllevan a
definir y alcanzar metas personales (Hernández, M; Trejo, Y; Hernández, M;
2018). En este sentido, la formación de la identidad y el autoconocimiento en
la escuela posibilita un empoderamiento propio y de su cultura el cual conlleva
a entender que todos somos diferentes y que hay “diversas formas de ser y estar en el mundo “generando
así, respeto por la diversidad y autonomía.
En este proceso de reconocimiento de identidad no solo
está inmerso el sujeto, la identidad es el resultado de diversas relaciones
entre varios elementos (biológicos, físicos, ambientales, sociales, familiares,
etc.).
En este proceso de construcción o reconcomiendo de
identidad se encuentran inmersas todas las poblaciones, una de estas, las
personas con discapacidad, donde hay que ayudar a la persona con discapacidad a
evitar restringir su identidad a sólo algunos elementos (aspectos corporales,
habilidades y familia) dejando de un lado todo lo que el sujeto puede hacer. Un
ambiente positivo y una familia que apoye la autonomía del sujeto favorecen el
desarrollo de sus habilidades, la participación social y la creación de
factores personales positivo como su identidad, por tanto, es importante estar
presentes en este proceso y guiarlo sin minimizar o dejar de un lado las
habilidades, capacidades, interés y gustos del sujeto.
“La identidad social se genera a través de un proceso
social en el cual el individuo se define a sí mismo, a través de su inclusión
en una categoría” (Mercado Maldonado y Hernández Oliva: 2010, 234). Sin
embargo, para lograr lo previamente mencionado el docente, en este caso
Educador Especial, debe ser un apoyo y mediador de procesos académicos pero
sobre todo en el campo personal, no hay que dejar de lado esta formación en la
que involucra tantos aspectos positivos pero si no llegase, puede producir factores
causantes de diversas consecuencias personales y sociales, afectando así campos
de participación políticos, económicos, familiares, etc. en ese sentido, debe
propiciar diversas alternativas pedagógicas en la que inciten y motiven la
participación de los alumnos a la transformación pertinente para su desarrollo
como sujeto de derechos.
El anterior texto ha sido extraído de la serie de libros de Educación de JUMVE que puedes encontrar en el siguiente link: https://juventudmasquevencedora.blogspot.com/p/libros.html
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