El historiador Ordoñez sobre la historia del cristianismo evangélico en Colombia, relacionándolo tambien a la educación escribió “Bolívar fue el primero en solicitar los servicios del educador protestante (Lancaster), quien viajó a Caracas para establecer allá escuelas según su celebre sistema”.[1] Aunque la escuela protestante no fue bien recibida en Colombia, debido a la fuerte presencia del catolicismo romano, tiempo después Diego Thompson, un protestante lancasteriano, promovió la lectura de las Escrituras, asi como la formación de sociedades bíblicas que entregaran biblias al pueblo. Se puede ver una estrecha relación entre las misiones (evangelismo y discipulado) y la educación protestante, porque las instituciones se han visto como un lugar de oportunidad para realizar un discipulado efectivo, pero la religión tradicional desecha completamente esta acción y por esta razón no permitieron que en Colombia llegara alguna idea educativa del protestantismo.
Después de la época de la colonia se comprende en ese tiempo llamado
Republica o independencia que Bolívar, aunque no se declaró de manera abierta
como protestante o cristiano, comprendió que la educación protestante era muy
buena y buscó traerla a nuestro país, aunque no fue bien acogida en nuestro
país y en muchos lugares llegaron a ser expulsados este tipo de educadores.
La fuerza católica persiguió a muchos que siguieron las enseñanzas de
los protestantes, una enseñanza bíblica, por lo que el progreso del evangelio
se fue dando de una manera clandestina, poco a poco empezaron a venir más y más
misioneros que apoyaron la obra del evangelio en Colombia, uno de los mas
conocidos en nuestro país fue Henry Barrington Pratt.
Pratt llegó como extranjero a Santa Marta en 1856 teniendo 24 años. Un
hombre muy joven, pero bien preparado que empezó a enseñar la Palabra de Dios
en Santa Marta y luego en Bogota, donde en un principio enseñaba en inglés,
pero al poco tiempo después empezó a enseñar en español, muchos llegaron a
escuchar el evangelio gracias a este hombre.
Tiempo después llegaron misioneros como Duffield, Thompson y Wallace
que fueron un gran apoyo al comienzo de la evangelización en Colombia. Las
personas que participaron en Colombia para su evangelización fueron muchas,
nombrar a cada una seria un arduo trabajo, pero podemos, de manera general, dar
gracias a Dios por cada uno de ellos, porque nos enseñan con su ejemplo a que
debemos seguir trabajando en lo que ya muchos empezaron hace años atrás para
seguir fortaleciendo a la Iglesia en los lugares en donde el evangelio ha sido
predicado, pero tambien procurando ir donde Él aun no ha sido anunciado y en
Colombia siguen existiendo muchos lugares en donde Cristo aun no ha sido
predicado.
“Dios quiere despertar en nuestra patria una sed insaciable por el conocimiento
de Su Palabra pura y clara, sin mezcla de tradiciones ni consejos; Su Palabra
perfecta que trae luz, libertad y vida eterna”[2]
Como Iglesia no debemos olvidar ni ignorar nuestro llamamiento y
ordenanza llamada tambien la Gran Comisión en la que Jesucristo, nuestra
cabeza, nos ordena a ir y hacer discípulos a todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles que
guarden todas las cosas que Él nos mandó (mateo 28: 19-20). El primer paso del
discipulado es la evangelización, por lo tanto la Gran Comisión comienza con la
evangelización y evangelizar es testificar y compartir de la buena noticia
acerca de Jesús, evangelizar es enseñar la necesidad del arrepentimiento real
de pecados y la confianza total en Dios para nacer de nuevo. Asi mismo
evangelizar es vivir el evangelio, como enseño Ireneo de Lyon:
“¿Pero para que sirve conocer la verdad en palabra si se profana el
cuerpo y se realizan acciones degradantes? ¿De qué sirve la santidad del cuerpo
si la verdad no anida en el alma? Ambos, pues se alegran de estar juntos, están
aliados y luchan mano a mano para llevar al hombre a la presencia de Dios”[3]
[1] Francisco
Ordoñez (2011), Historia del cristianismo evangélico en Colombia, Editorial
CLC, Bogota (Colombia), 20
[2] Francisco
Ordoñez (2011), Historia del cristianismo evangélico en Colombia, Editorial
CLC, Bogota (Colombia), 467
[3] Ireneo
de Lyon: Demostración de la predicación apostólica, pagina 40. St: Vladimir´s Seminary Press, Crestwood (New York), 1997.
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