Es cierto que la inclusión, en el término de
buscar integración del alumnado con discapacidad y sin discapacidad, ha
generado en muchos casos exclusión porque no es posible cubrir las necesidades
educativas de estudiantes con o y sin discapacidad de igual manera, pero no
debemos deslegitimizarlo totalmente. Como cristianos estamos en este mundo pero
no somos de aquí, si es que en verdad hemos nacido de nuevo (lea Juan 3 en la
Biblia). Enfrentamos día a día los problemas de los otros, nos relacionamos con
aquellos que nada aportan a nuestra vida. Es tristeza y amargura sus
conversaciones, son mentiras y engaños sus buenas intenciones, pero no debemos
apartarnos totalmente de ellos porque Dios nos ha enviado con un propósito en
medio de ellos y es anunciarles del amor de Cristo que puede cambiar sus
horrendas vidas y aunque no nos escuchen confiemos porque Cristo ya venció por
nosotros. Así mismo los estudiantes con discapacidad, según el tipo y el grado
de discapacidad, hace bien que estén en el aula regular con niños de su edad
porque harán conscientes a sus compañeros de que las personas con discapacidad
son sus semejantes y no extraños que deben permanecer alejados de la sociedad.
Con respecto a la homosexualidad, es triste que tal
perversión se compare con la discapacidad, porque la homosexualidad es una
desorientación sexual no una condición natural. No existe evidencia científica
que compruebe la homosexualidad como algo natural porque es antinatural pero si
existe evidencia bíblica que nos confirma que es pecado y producto del pecado.
Mas la gente está como el cuento del “nuevo traje del emperador” enceguecida a
causa de su engañoso corazón, por lo tanto, no ve con claridad lo que nosotros
podemos ver y en cambio se burlan en su insensatez.
En nuestra sociedad generaremos convivencia con
miras a la inclusión, de todas sus miradas posibles, cuando asimilemos cinco
puntos básicos:
·
Las obras de la ley no nos
justificaran NUNCA.
·
La ley debe ser enseñada
·
La ley nos enseña nuestra condición de
pecadores
·
La ley es la ley
·
En Jesucristo el amor esta sobre la
ley
La ley da orden a nuestras naciones, en ella
podemos conocer lo que a Dios le agrada, pero también es un espejo que nos
revela que hemos deshonrado a Dios. La ley al ser quebrantada trae condenación,
mas en Jesucristo el amor de Dios manifestado en su muerte es el pago de tal
condenación merecida.
“…La verdadera circuncisión no
consiste meramente en obedecer la letra de la ley, sino que es un cambio
en el corazón, producido por el Espíritu. Y una persona con un corazón
transformado busca la aprobación de Dios, no la de la gente.”
Romanos 2:29 (NTV)
Jesucristo nos da nueva vida al creer en El pero
en quien rehúsa creer en su Palabra no habrá nada que hacer porque aquel mismo
se ha excluido de la gracia de Dios y se ha condenado a causa de no
arrepentirse.
Todos, sin importar su tipo o grado de
discapacidad, alabemos al Señor porque nos ha incluido en su maravillosa obra
de salvación, porque nos ha dado una esperanza que es mejor que cualquier otra,
porque su amor se hace ver cada día en nuestras vidas y en quienes nos rodean.
“Todo lo que
respira alabe al Señor.
¡Aleluya!”
Salmos 150: 6 (LBLA)
El profesor que anhela calidad de vida en los
estudiantes con discapacidad deberá pensar en el amor de Dios que sobrepasa
todo entendimiento, porque su amor no nos excluyó, no nos vio como
despreciables sino como un diamante precioso, nos formó, nos educó, nos
realmente transformó. Dios no desechó el barro que somos sino con el mismo
barro nos formó. Así mismo debemos reflejar el amor a nuestros estudiantes con
y sin discapacidad, con desorientación sexual, indisciplina, etc. viéndolos
como Jesucristo nos ve a nosotros.
El anterior texto ha sido extraído de la serie de libros de Educación de JUMVE que puedes encontrar en el siguiente link: https://juventudmasquevencedora.blogspot.com/p/libros.html
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