La eutanasia no tiene una única definición, la
misma real academia española así lo demuestra. En una primera definición dice
“Muerte sin sufrimiento físico” [1]como
una muerte sin dolor, pero el termino mismo se contradice, porque quien desea
practicar la eutanasia está en dolor y morirá en dolor, si toma la decisión de
ejecutarla. No existe tal cosa de que se muera una persona y desaparezca su
dolor, esto sería como decir que por echar a la basura una manzana se dejara de
podrir, sino lo que más bien ocurre es que quienes rodean a tal persona, por su
egoísmo, dejan de preocuparse por el dolor de la persona que está padeciendo.
En la segunda definición de la real academia española en su diccionario de
español jurídico dice “Delito consistente en causar o cooperar a la muerte de
una persona, ante su solicitud libre y responsable, para poner fin a un
sufrimiento insoportable derivado de una enfermedad o estado de padecimiento
graves"[2]
El término eutanasia proviene del griego eu (que significa
bien o fácil) y thanatos (muerte), es decir que su significado
etimológico seria "buena muerte".[3]
Pero la pregunta que en este corto escrito se hace una vez más es: ¿es buena
muerte morir por decisión propia?, ¿Cuál es la diferencia entre eutanasia,
suicidio y homicidio? Si las preguntas no son fáciles de responder es porque
aún no hay una comprensión moral clara frente a la eutanasia.
La indiferencia, como uno de los valores más intrínsecos de nuestra
sociedad contemporánea ha valorado la eutanasia como la mejor salida para
olvidar el sufrimiento. Pero el sufrimiento no es algo que se deba olvidar, ni
mucho menos desvalorar, porque todos tenemos que enfrentar el sufrimiento
debido a que es parte de la vida, la cuestión es cómo lidiar con él.
Joni Eareckson Tada a través de su vida ha
enseñado a lidiar con el sufrimiento de una manera particular. Cuando era joven
le gustaba nadar, entonces un día, como cualquier otro, se zambulló en medio
del mar, pero al querer salir no podía, porque su cuerpo no le permitía,
entonces la llevaron a la ambulancia, en donde le hicieron una operación, pero
la medicina nada pudo hacer para evitar su tetraplejia. A partir de ese momento
ninguna extremidad de su cuerpo ha podido mover, excepto un escaso movimiento
en sus manos.
Joni Eareckson, en un momento de su vida, le pidió
a una de sus amigas que le diera unas pastillas para morir, porque no quería
seguir viviendo el sufrimiento que padecía, pero su amiga no se las dio por su
convicción frente a la eutanasia y según cuenta Joni aprendió y sigue
aprendiendo bastante a través de su propio sufrimiento, ya han pasado 50 años
después del accidente y aun da gracias a Dios por su tetraplejia. Ella misma
afirmó:
"estoy agradecida por mi
tetraplejia. Es el moretón de una bendición. Un regalo envuelto de color negro.
Es la compañía sobria que camina a mi lado cada día, que me lanza y me arrastra
a los brazos de mi Salvador. Y allí es donde está el gozo"
Si alguna persona quiere quitarse la vida y toma
esta decisión lo puede hacer en su plena libertad de tomar decisiones, pero
aprobar esta medida es algo completamente diferente y aún más apoyar o ser
parte de quien toma tal decisión. Así como lo definió la RAE (Real Academia
Española) la eutanasia es un delito[4]
que aunque no esté expresamente definido en nuestra constitución se puede ver a
través de varios derechos fundamentales, como lo afirmó Martínez (2008)
“En la eutanasia están
comprometidos derechos fundamentales como el derecho a la vida y a la
integridad física y moral, los principios de la dignidad humana y el libre
desarrollo de la personalidad, el valor libertad, la libertad ideológica y
religiosa.”[5]
En frente a cada uno de los derechos reconocidos
anteriormente, se puede vislumbrar la dignidad humana como uno de los pilares
que fundamentan los mismos. Como afirma Gálvez (2011) "la dignidad humana supone el reconocimiento del más alto valor a
los individuos humanos, que se manifiesta, desde luego, en la proscripción de
prácticas instrumentalizadoras, discriminadoras, inhumanas o degradantes"[6],
por lo tanto una forma de envilecer al ser humano es aprobando practicas
degradantes como la eutanasia.
Es importante destacar que la idea de dignidad
humana a carecido de una definición mancomunada debido a diferentes posturas
que han surgido a través de los años, pero en base a la razón se puede decir
que toda practica degradante carece de dignidad y no es posible pensar que la
eutanasia activa o pasiva, el suicidio o el homicidio asistido, exalte el valor
de ser humano, porque lo encierra en un solo punto que es la superficialidad.
“La vida es un bien jurídico
fundamental reconocido constitucionalmente. Pero ni siquiera sobre un bien
jurídico tan fundamental como la vida ofrece la Constitución una respuesta
indiscutible acerca de hasta dónde debe extenderse su protección penal.”[7]
La discusión jurídica y política sobre un bien que
debe ser protegido por el mismo
estado se ha tornado cada vez más agresiva e incoherente, porque no se debe
discutir sobre un bien jurídico cuando este bien no fue creado por el hombre
sino por Dios, debido a que la vida y la muerte es una decisión que solo puede
ser tomada por Dios, pero si el hombre deja a Dios a un lado y empieza a tomar
soberanía sobre lo que no le pertenece se podría hablar de un colapso social en
donde ni la norma tendría sentido alguno, porque como afirmó Dostoievski “Si Dios no existe, todo está permitido”
Josiah Warren considerado como el padre del anarcoindividualismo, con
referente al cuerpo afirma que cada quien es autónomo y soberano sobre su
propio cuerpo, idea que fue empezando a adquirir adeptos a través de los años.
Aunque es una idea que se sustenta en el anarquismo individualista en donde
cada quien piensa en si mismo, de tal manera que olvida que sus decisiones
también afectan a su entorno.
Los anarcoindividualistas siguen pensando que el
individualismo social es el mejor camino para el hombre, como afirmó Hayek
(2009: 14):
“Si lo expresamos en forma concisa, diciendo que
la gente es o debe ser guiada en sus acciones por “sus” deseos e intereses,
esto será inmediatamente malentendido o distorsionado, como el argumento falso
que dice que la gente es o debiera ser guiada exclusivamente por sus
necesidades personales o por intereses egoístas, cuando lo que queremos decir
es que se les debiera permitir luchar por lo que ellos estimen Bueno” [8]
La idea de que todo ser humano debe buscar su felicidad plena es
bastante antigua, tiene sus orígenes en el hedonismo griego. Esta doctrina
señala un principio moral claro, no relativo, que se sustenta en la búsqueda
del placer, pero si la búsqueda del placer o de la felicidad fuera el fin
último del ser humano y cada quien tiene una noción diferente de felicidad
¿acaso esto no nos llevaría a contiendas o a un individualismo colectivo?
La relatividad moral, según la historia moderna ha señalado, es una
excusa posmoderna que busca imponer una norma, una idea y un pensamiento que no
tiene claridad frente a la vida y la muerte, la dignidad y la felicidad, por lo tanto, no es
conveniente para una sociedad pensar en un gobierno que no gobierna o en un
individualismo cuando somos seres sociales que hacen parte de una sociedad, no
islas solitarias, que no pueden ni deben vivir de manera individualista.
El individualismo colectivo es la idea
individualista que busca imponerse sobre toda una sociedad, así como lo señaló
la revista mejicana el informador:
“Hace tres décadas, el antropólogo francés Louis
Dumont sostuvo una teoría interesante. A su juicio, las características más
negativas, arrogantes e insolidarias del peor individualismo (negarse a lo
común, a la igualdad de derechos con los diferentes, a renunciar a privilegios
para potenciar la armonía social, a imponer valores y creencias persiguiendo a
los discrepantes, etc…) no se dan sólo en individuos sino también en grupos o
colectivos. Es decir, hay colectividades que se individualizan negativamente
dentro de comunidades mayores o incluso de la universalidad humana, para
afirmar sus ambiciones particulares por encima y contra los derechos de los
demás. Dumont señalaba a los nacionalismos del siglo XX, empezando por el
nazismo hitleriano, como ejemplos no de colectivismo extremos sino más bien de
extremados individualismos colectivos.”[9]
Según Hurtado (2015) la eutanasia “debe ser vista desde la perspectiva del
paciente, priorizando su autonomía y libertad en la toma de decisiones con
respecto a su enfermedad y a la solicitud de una muerte digna”[10]
y es verdad en el sentido de comunicación asertiva es decir, para poder
comprender al otro en su percepción es necesario conversar desde su
experiencia, pero en cuanto a aceptar tal decisión es diferente, es como que un
hijo le dijera a su padre que se quiere suicidar y el padre acepte esta idea,
si el padre acepta la decisión de su hijo es un conformista que a la verdad no
le importa la dignidad de su hijo, ni mucho menos enseñarle a ser valiente
frente a las dificultades y problemas que en la vida se presentan, por eso es
que quienes son cobardes en esta vida nunca progresan ni mucho menos serán
felices sea que tengan o no una enfermedad. Pero si aun entregando hasta el
último esfuerzo, viviendo con valentía para la honra y gloria de Dios sin
buscar la muerte, llegase la muerte, enfrentarla ya no sería un acto de
cobardía sino de honor y esto si es morir con dignidad, porque la muerte no se
busca sino se presenta y de esta manera se puede asimilar como parte misma de
la vida.
Como conclusión se puede decir que como
profesionales en la educación debe ser el bien, el principal fundamento de
nuestra acción, como afirmó Francisconi (2007): “Huyamos por consiguiente de los rótulos y de las frases hechas y
tengamos presente el núcleo moral de nuestra profesión: buscar el bien del
paciente.”[11]
El hombre tratando de explicar el origen del mundo, ha propuesto la
siguiente doctrina: el dualismo. El dualismo es un pensamiento religioso que
basa sus enseñanzas en la existencias de dos mundos supremos, que no tienen
origen y son antagónicos, es decir, que han librado una rivalidad sin
principio. Esta "doctrina" filosófica ha sido explicada de diferentes
maneras conforme a la religión o filosofía.
DUALISMO PLATÓNICO
Los dos mundos supremos e independientes pero antagónicos, según este
pensamiento, son "el mundo inteligible" y "el mundo
sensible". Esta doctrina filosófica propone al hombre como un ser que
posee un alma que está encerrada en un cuerpo, es decir, el cuerpo es concebido
como el origen del mal y la ignorancia y, el alma, como lo bueno.
Hay una gran infinidad de corrientes filosóficas que apoyan tal teoría
(el dualismo), pero de diferentes maneras, como por ejemplo el neoplatonismo.
EL NEOPLATONISMO
Esta es una doctrina filosófica que, como su nombre lo indica, está
basada en el pensamiento platónico, aunque dice que el principio de todo lo
existente es el uno y de allí emana dios o la inteligencia y, luego de la
inteligencia, proviene el alma como principio del movimiento y de la materia.
Estas doctrinas filosóficas, religiones como todas las demás, son
tergiversaciones de la Biblia. En esta, por ejemplo, distorsionan la hermosa
verdad de la trinidad atribuyéndole un concepto engañador o diabólico como es el uno, el logos (o inteligencia) y el alma
como trinidad.
Lo patrísticas creen que el conflicto nuestro es entre el alma y el
cuerpo (dualismo antropológico). Plotino, filósofo griego, decía: "El alma es intermediaria entre lo
sensible y lo inteligible…el cuerpo es un estorbo a la vida moral".
Esta vana filosofía es realmente engañadora porque el cuerpo fue creado con
propósitos puros y limpios, solo que el hombre no ha honrado su cuerpo ni lo ha
dejado en las manos de Dios, satisfaciendo su cuerpo más que al espíritu, pero
esto no es razón para decir que el cuerpo
es malo y el alma es buena y, a su vez, los dos están en constante conflicto.
Este pensamiento filosófico ha encerrada a muchos hombres en su propia
esclavitud. Quienes afirman esto no creen que Jesucristo hubiera venido en
cuerpo porque para ellos el cuerpo es sinónimo de maldad. Lo que ellos afirman
es mentira, porque Jesucristo vino al mundo siendo plenamente Dios y plenamente
hombre, sin practicar la maldad, sino siendo completamente perfecto, sin
perversidad alguna, tomó la maldad del hombre, haciéndose pecado, para morir
por los que creen en su Obra Redentora. Mas no permaneció en el sepulcro sino
resucitó al tercer día para sentarse a la diestra del Padre e interceder por
los que creen en el verdadero evangelio, que declara a Jesucristo como el único
y suficiente Señor y Salvador.
LA ESCOLÁSTICA
El dualismo según la escolástica, establece su antítesis entre "los beneficios eternos divinos" y
"las cosas visibles transitorias".
Igual que dicen los patrísticas, ellos establecen que en el hombre hay un
conflicto interno pero no es el alma contra el cuerpo, sino que el verdadero
problema del hombre es un conflicto entre
el hombre apegado a los bienes terrenales y el que se ocupa de las cosas
divinas. Para esta corriente, el conflicto está en lo terrenal, siendo el
concepto "carnal" sinónimo
de terrestre y no de corporal, como proponen los patrísticas.
El pensamiento escolástico nos llevara a ver todo absolutamente malo,
mas Dios dice en su Palabra:
"… Lo que Dios limpió, no lo llames tú
común…” Hechos 10:15
No confiemos en los hombres, ni siquiera en nosotros mismos, sino
solamente en Dios. Estudiemos, leamos, escribamos, compartamos, pero no
confiemos en nuestros esfuerzos.
[1] Diccionario de la Real Academia Española.
Eutanasia. Recuperado de https://dle.rae.es/?id=H7n2lXw el 28 de Octubre del 2019
[2] Diccionario del español jurídico de la Real
Academia Española. Recuperado de https://dej.rae.es/lema/eutanasia el 28 de Octubre del 2019
[3]Eutanasia, muerte digna, suicidio asistido ¿Cuál es
la diferencia? Recuperado de https://www.elmundo.es/sociedad/2015/10/01/560d2c93ca4741da2a8b4579.html el 28 de Octubre del 2019
[4] Diccionario del español jurídico de la Real
Academia Española. Recuperado de https://dej.rae.es/lema/eutanasia el 28 de Octubre del 2019
[5] Martínez, F. R. (2008). Eutanasia y derechos fundamentales.
Tribunal constitucional.
[6] Gálvez, Í. Á. (2011). La eutanasia voluntaria autónoma.
Librería-Editorial Dykinson.
[7] Martínez, F. R. (2008). Eutanasia y derechos fundamentales.
Tribunal constitucional.
[8] Hayek, F. A., & Antiseri, D. (2009). Individualismo: verdadero y falso.
[9] El informador. Individualismo Colectivo.
Recuperado de https://www.informador.mx/Ideas/Individualismo-colectivo-20130127-0184.html el 28 de Octubre del 2019.
[10] Manuel José Hurtado Medina (2015) La eutanasia en
Colombia desde una perspectiva bioética. Artículo de reflexión. Universidad
Tecnológica de Pereira. Colombia.
[11] Carlos Fernando Francisconi (2007) Eutanasia una
reflexión desde una mirada bioética. Universidad Militar Nueva Granada. Bogota
(Colombia)
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