El hombre se conoce a sí mismo, conoce su entorno y se familiariza con condiciones de posibilidad para decidir. Esas opciones de posibilidad deben ser conocidas por los niños juntamente con sus consecuencias, a fin de que empiecen a adquirir sabiduría para tomar la mejor decisión en sus vidas.
Los niños con discapacidad no debemos verlos en
sus dificultades de aprendizaje sino en sus capacidades. Les enseñaremos desde
su sistema cognitiva (su forma de aprendizaje) debido a que cada niño tiene una
forma de aprender particular que conociéndola nos permitirá potenciar sus
habilidades. Como profesores o padres que tienen niños con discapacidad miremos
al niño no a la discapacidad. Él o ella tienen un nombre, unos gustos, una
forma de ser y de hacer las cosas que los hace únicos. Los niños con discapacidad
no son menos ni son más que otros, son seres humanos igual que nosotros, seres
que no deben ser despreciados ni ignorados en sus necesidades, sino valorados y
amados. El amor no mira condición y no hace acepción porque no mira lo externo,
como las obras, sino lo interno, el ser.
Lo que somos por dentro acabara
viéndose en lo externo, por lo tanto pensemos en una educación desde el ser, no
desde el hacer. El profesor no puede seguir siendo visto como el obstáculo del
desarrollo sino como quien fomente la participación de sus estudiantes,
estimule su aprendizaje y les genere herramientas que les enriquezcan en su
formación. Como educadores debemos potenciar las capacidades de nuestros niños,
no llevándolos nunca al fracaso, sino ayudándoles en sus cuestionamientos al
permitirles preguntar en sus diferentes espacios de formación.
La pedagogía impuesta destruye a
la educación, no es por medio de la imposición que generaremos aprendizaje en
nuestros estudiantes sino por medio de una enseñanza vicaria[1],
una formación integral y una educación que hasta el mismo profesor disfrute.
Hoy en día, en Colombia, los
pedagogos siguen siendo mal pagados, por años han marchado, protestando para
que les paguen dignamente, mas el gobierno los sigue ignorando. No debemos
desvalorar a los profesores que se han formado en la educación porque ellos
juegan un papel muy importante en la sociedad, ellos pueden destruir moralmente
a una nación o fortalecerla en el camino de la rectitud.
La memorización no es un problema
sino por el contrario es un elemento importante que es necesario estimular
desde la primera infancia bajo la enseñanza porque no es coherente memorizar
algo que no ha sido enseñado. El profesor es un sujeto que no solo se ocupa de
la enseñanza, sino también debe ser uno que imparte vida en ese conocimiento.
Nuestras naciones necesitan esos profesores que instruyan al niño en su camino,
que no solo digan sino hagan, que amen la ciencia y la inteligencia, pero lo
más importante es que teman a Dios.
La escuela ha buscado homogenizar
comportamientos y relaciones sociales, mas esto ha generado frustración en
nuestros niños con discapacidad y en aquellos que tienen maneras de
relacionarse diferente.
Las normas son importantes en la
escuela, mientras estas sean basadas en el amor y el respeto en vez de en la
reprensión y el miedo. Estamos continuamente en caída, las leyes de la física lo
evidencian. Las leyes no son una invención humana sino son diseño de Dios y así
como existen las leyes de la física también existen leyes espirituales y, aun,
sociales. Leyes que debemos respetar en vez de cuestionar, obedecer en vez de rechazar,
porque son normas basadas en el amor a Dios, a nuestros semejantes, a la
naturaleza y, aun, a nosotros mismos. En las leyes esta la justicia, la equidad
y el juicio. Mas como todos hemos desobedecido las leyes entonces somos
merecedores de juicio con el dictamen claro de una condenación eterna, como nos
lo enseña la Palabra de Dios. Aun así, Dios muestra su amor para con nosotros
que aun siendo transgresores de la ley Jesucristo pagó nuestras deudas, el
juicio que merecíamos, con su sangre.
“… la ley fue dada por medio de
Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de
Jesucristo.” Juan
1: 17 (LBLA)
El futuro de unos y el pasado de
otros es nuestro presente, por tal razón aprendamos como educadores del pasado
de otros a fin de vivir un excelente presente y por consiguiente un mejor
futuro. Por lo anterior miraremos un poco el pasado de la escuela en Colombia. La
escuela se consolidó en Colombia por imposición debido a un pensamiento
eurocéntrico que tenía el deseo de civilizar al pueblo. No siempre ha habido
escuela y la escuela no siempre ha sido la misma. La escuela se constituye como
un lugar importante para la constitución de la persona, un lugar que se
naturalizó, es decir que se empezó a ver indispensable en la sociedad, así como
comer es algo natural ir a la escuela se convirtió en parte de una necesidad.
Pero la escuela se ha constituido como un lugar que mantiene la diferenciación
de clases sociales[2]
y algo que nos cuesta creer es que no es el único lugar para educarse, se
podría decir que en estos tiempos es de los lugares en donde es más difícil
recibir verdadera educación.
Se piensa que el infante es el
centro de la familia debido al concepto de infancia que empezó a emerger en la
modernidad. El concepto de infancia es una construcción social dependiente del
sentido común. Hay niños que han vivido esta infancia pero otros que no. Una
familia no puede ser formada bajo concepciones generalizadas que no se pueden
validar porque no todos han tenido las mismas posibilidades de vida. Si el niño
es visto como centro de la familia será idolatrado en vez de educado, será
malcriado en vez de formado integralmente, por tal razón el centro de la
familia no puede ser un niño o esa concepción de infante. El manual de vida que
nos enseña el camino que debemos andar, dando propósito a nuestras vidas es la
Biblia, por tal razón es que únicamente bajo la instrucción de la Biblia es
posible que las familias sean benditas sobre la tierra.
El problema no son los niños sino
la idea de infancia que se está creyendo de ellos, cuando la realidad es que los
niños son tan diferentes unos de otros. No podemos pensar en una infancia generalizada
sino en varias porque son varios los niños. Sin importar como sea el niño
necesita ser orientado en el camino de Dios.
Cada discapacidad es diferente,
por lo tanto no es justo generalizarlas todas. En algunas discapacidades, como
la motora, la auditiva, la visual y la auditiva-visual hace bien que los
estudiantes se encuentren en la escuela regular inclusiva, con niños de su
misma edad, claro está que con apoyos educativos e intérpretes, de ser
necesario. Pero en aquellos que existe un trastorno cerebral como el EMOC
(Enfermedad Motriz de Origen Cerebral) o una lesión cerebral que los hace
totalmente incapaces de moverse como el síndrome del enclaustramiento o viven
con alguna discapacidad cognitiva profunda es necesario pensarnos en su calidad
de vida, en su desarrollo integral, en sus aprendizajes previos y su historia
de vida, brindándoles un cuidado aún más personalizado.
Es bueno saber la condición de
nuestro estudiante con discapacidad, pero también es importante reconocer su
necesidad. La palabra inclusión hace parte de una terminología muy reciente,
proveniente del término integración, que está siendo una vez más cambiada por
términos como educación con diseño universal, educación para todos, entre
otros. Para esta propuesta de educación es imprescindible el cambio de toda una
sociedad, de lo contrario se generara exclusión y tan solo un nombre bonito.
Los recursos educativos, tecnológicos, sociales y pares amigos del estudiante
son necesarios para generar inclusión. Sin estos apoyos es muy difícil pensar
en inclusión. Existen muchos apoyos educativos, como la matriz de la
comunicación de Charity Rowland, tecnologías como la impresora braille, la silla
de ruedas, etc. En nuestra actualidad no son pocas las empresas dedicadas
únicamente a fabricar tecnologías para personas con discapacidad, así mismo,
son muchas las universidades que han integrado en su plan de estudios carreras
con énfasis en la educación para personas con discapacidad. Las tecnologías son
importantes en el aprendizaje de estudiantes con discapacidad, pero son muy
costosas. Es, desgraciadamente, para unos cuantos.
La escuela inclusiva tiene una
cultura que forma un puente entre la sociedad y el estudiante. Esta cultura se
forma cuando aún la bibliotecaria sabe su hacer para crear el mejor entorno
para este estudiante con discapacidad, por lo tanto el diseño curricular tiene
que pensarse a la hora de crearse en cada uno de los participantes de la
institución educativa. Ahora pensemos en el lenguaje como otro elemento a tener
en cuenta en la inclusión.
El lenguaje genera independencia,
por tal razón en nuestros estudiantes, con o sin discapacidad, es nuestro
principal reto formar en ellos el lenguaje. En el lenguaje se desarrolla el
pensamiento, las emociones y percepciones, por lo que un lenguaje enriquecido
en palabras adornadas de aprecio fomentara un pensamiento limpio, digno, y
consecuentemente una vida más digna, pero minimizar temores en nuestros
estudiantes y, aun, en nosotros mismos frente a la vida se logra únicamente a
través de la libertad.
No debemos limitar a las personas
con discapacidad sino ser constructores de puentes que potencien sus
capacidades y habilidades. Dar opciones de todo lo que puedan hacer es el
derecho a decidir libremente. Pero decidir en libertad es un camino angosto que
solo es posible transitar en la fe en Cristo. El profesor respeta la dignidad
del estudiante, no usando métodos educativos que puedan irrespetarla, reconoce
que no existe ningún ser humano que no se comunique, como tampoco existe ningún
ser humano que no piense y al tener presente lo anterior el profesor usa
términos prácticos para comunicarse con la familia del estudiante con
discapacidad. El lenguaje en conjunto con el pensamiento se desarrolla
progresivamente de manera natural con el ambiente y se estimula con recursos
como la literatura.
Por medio de la literatura hay
que motivar la buena curiosidad del niño. El tono de voz al leer debe expresar
los sentimientos coherentes a lo que se está leyendo. En la etapa inicial del
ser humano es necesario estimular la exploración del mundo simbólico. Los
géneros literarios como la poesía deben jugarse con su sonoridad y, no
descuidemos la narrativa, porque estimula mucho la imaginación y creatividad
del niño. Las imágenes deben ser de historias muy sencillas que permitan llamar
su atención. Permitir al niño la oportunidad de crear, de hacer arte
constantemente, fomenta su desarrollo.
Desde los 0 años la educación en
la institución es favorable para aquellas personas que en verdad lo necesitan.
Personas tales como sordociegos, ciegos y sordos a fin de que reciban la
enseñanza del lenguaje que muchos padres no pueden brindar, porque no saben
pero con disposición pueden aprender a hacerlo. En la educación inclusiva se
requiere de un sistema de comunicación que se proyecte en imágenes y más allá
de nuestros sentidos. La condición no la hace la discapacidad, la condición la
hace la sociedad. Debemos mejorar la condición para nuestros estudiantes. ¿Será
posible la existencia de la condición más adecuada para el aprendizaje de cada
estudiante en esta sociedad? Lamentablemente no, debido a la corrupción del ser
humano, por lo tanto es mejor avivar la esperanza de un mejor lugar, de la
tierra prometida, mientras luchamos por un mejor lugar para nuestros
estudiantes.
El concepto de inclusión escolar
es bastante debatible, por ejemplo se observa que solo en colegios seleccionados
se hace inclusión, pero ¿eso no será exclusión? ¿Hay coherencia entre el
discurso y la realidad? La educación inclusiva no la hacen todos los colegios
sino aquellos que se preocupan por cada estudiante, que no tienen salones
llenos de escolares sino con la cantidad adecuada, que tienen una alta calidad
educativa, principios bíblicos que la constituyen y un amor que sobrepasa todo
entendimiento. No nos vayamos por las ramas sino por la raíz de todas estas
problemáticas: el pecado. El pecado nos hace errar en la educación y por
ignorancia nos lleva a tener lastima de las personas con discapacidad y por eso
no las incluimos, las miramos con pesar, les damos limosna y las limitamos,
generándoles un mal más que un bien.
En un colegio de inclusión
podemos generar exclusión cuando no tenemos en cuenta las necesidades de
nuestros estudiantes sino solo las nuestras. La escuela para el estudiante
debiera ser como un invernadero para la planta.
Los llamados colegios típicos o
aulas regulares, que no tienen estudiantes con discapacidad, no pueden seguir
viendo a un educando con discapacidad como un anormal, por tal razón es
necesario que estos colegios empiecen a recibir a personas con discapacidad a
fin de que en la institución se genere una conciencia frente a la realidad de
que todos somos diferentes, únicos y especiales ante Dios.
Necesitamos más justicia que
igualdad de oportunidades porque en la igualdad no se tienen en cuenta las
necesidades particulares, mas en la justicia se piensa en cada persona, en sus
habilidades, fortalezas, debilidades, ventajas y desventajas. Los educadores
integrales desean entrar en el mundo del estudiante con el fin de que este
entre y participe en nuestra realidad. No podemos seguir creando nuestros
propios mundos sino todos tenemos que aprender a vivir en el mismo.
Hay dos idiomas que todo
colombiano debería aprender: el español hablado y la lengua de señas colombiana
a fin de evitar la segregación y discriminación sin merito en estudiantes
sordos o sordociegos.
Las personas que no están en
condición de discapacidad son mal llamadas normales, ¿Qué es esto de
normalidad? Es una invención en nuestra sociedad generada por corazones que se
creen superiores a otros envanecidos bajo sus propios razonamientos. Las
personas con discapacidad están en una condición de desventaja debido a estas
insensatas segregaciones e impíos pensamientos que han pervertido la empatía
por la apatía, olvidándose de sus semejantes.
Ningún especialista, educador, ni
profesional conoce al estudiante como los padres del mismo. Ellos son los
primeros educadores, por lo tanto deben pararse firme evitando que a sus hijos
los traten como a ratas de laboratorio. Los padres conducidos por el amor a su
hijo o hija generaran un ambiente enriquecedor para él o ella.
Aunque el camino a una educación
integral e inclusiva en este entorno social tenga muchos pedregales, obstáculos
y torpezas vale la pena andarlo.
[1] El aprendizaje vicario es la
formación en el estudiante por medio de la observación
[2] El gobierno debería invertir
su dinero mayormente en las instituciones educativas que sufren mayor escases
de recursos económicos, educativos y tecnológicos. Eso es justicia.
Comentarios
Publicar un comentario