El CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja) es una institución encargada de desarrollar y promover el DIH, por lo que su papel principal es mediar en el conflicto, teniendo un punto neutro, esto no significa que no pueda juzgar a los que violan este derecho, por lo contrario su deber es juzgar a estas personas para proteger específicamente a la población civil que mantiene un punto neutro frente a tal conflicto.
En el recorrido del año 2014 se han visto presuntas negociaciones con
los violadores del DIH lo cual produce tristeza e indignación a las victimas
principales del conflicto armado o guerra nacional en Colombia. Esta falsedad
de Paz que ofrece el sistema, no solo nacional sino internacional, es producto
de la corrupción de la humanidad. La justicia es el deseo y anhelo no solo de
estas víctimas sino también de aquellos que no se conforman a este mundo. La
esperanza que Jesucristo nos ofrece para que nuestro corazón no desmaye ni
decaiga es esta:
“Bienaventurados los que tienen hambre y
sed de justicia, porque ellos serán saciados.”
Mateo 5: 6
Quien cree en Jesucristo vive en esa esperanza y su corazón no desmaya
sino espera pacientemente en la justicia de Dios. La justicia de Dios no tiene
por inocente al culpable sino da a cada uno lo que le corresponde, al injusto
condenación mas al justo el reino de Dios.
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino
de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni
los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los
avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el
reino de Dios.”
1 Corintios 6: 9-10
En otro tiempo, antes de conocer a Jesucristo, merecíamos esa
condenación y la recibimos mediante la muerte de Jesucristo, eso se llama
redención. Nosotros y todo aquel que cree en Jesucristo: morirá en Jesucristo
para vivir en Jesucristo. El justo por
los pecadores. Ese es el EVANGELIO que nos trae salvación.
“Porque somos sepultados juntamente con él para
muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la
gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”
Romanos 6: 4
Jesucristo tomó el lugar que por justicia merecíamos para que
pudiéramos vivir. Nuestro hombre natural, el cual es injusto, fue sepultado
juntamente con Jesucristo para que pudiéramos vivir en vida nueva. Ahora que
estamos vivos, nuestras obras ya no son muertas, sino pesan no solo en este
tiempo sino en la eternidad. Antes éramos violadores no solo del DIH sino de
todos los mandamientos de Dios.
“Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados,
ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor
Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”
1 Corintios 6: 11
Ahora somos llamados justos porque el Espíritu de Dios mora en nuestras
vidas. La justicia es lo que debemos practicar y anhelar como hambrientos hasta
el día de Jesucristo.
“Bienaventurados los que padecen persecución por
causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”
Mateo 5: 10
El anterior texto ha sido extraído de la serie de libros de Educación de JUMVE que puedes encontrar en el siguiente link: https://juventudmasquevencedora.blogspot.com/p/libros.html
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