La vida es más allá de lo efímero, porque se encuentra en lo eterno. El aula es un ejercicio de escuchar más que de aprender, de guardar la calma más que de alterarse, de formación más que de conceptualización. Es un lugar en el que estamos rodeados de quienes no nos agradan a fin de amarlos, mas amarlos solo será posible en Jesucristo. En cualquier situación, sea en abundancia o en escases, en medio de disgustos o agrados, podremos aprender a estar contentos en Jesucristo, porque, como decía Pablo “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
¡Qué grandes mentiras se escuchan en las aulas!
Pero es normal en quienes son ciegos espirituales, porque están muertos en
vida, engañados por sus propios razonamientos. Es imposible aprender de un
profesor que no conoce a Dios, por lo tanto, no se debe pensar que vas al aula
a recibir un verdadero conocimiento o ciencia porque “en los labios del necio no hallaras ciencia” (Prov. 14: 7), pero
estamos en esta aula para ganar almas “porque
el que gana almas es sabio” (Prov. 11: 30) y “con nuestra paciencia ganaremos almas” (Lucas 21: 19), entonces no
nos desesperemos sino guardemos la calma, “confiemos
en Dios y El hará” (Salmos 37: 5).
Bueno, ahora pensando en el ¿Por qué estás en el
aula? Surge también la pregunta ¿Por qué estudiaste X cosa? Porque quiero ser…,
quiero conocer…, quiero hacer… Eso no es verdad, el estudiar en la universidad
no te va a hacer ser, porque este es un mundo de engaños, de rivalidades, de
relatividades, de subjetividades, de mentiras, de hipocresías y de confusión,
mas es solo Dios quien te dará identidad si en verdad crees en Jesús. Aun así Jesucristo
no quiere que salgamos del mundo sino nos guarda del mal. En su última oración
Jesucristo dijo “no ruego que los saques
del mundo sino que los guardes del mal...”, es decir que estamos en medio
de una sociedad egoísta con un propósito especial que es ser luz y guardar
nuestra integridad testificando con fidelidad a Cristo entre las naciones.
Ahora, pensando en los espacios, los espacios
significan lo que el sujeto dinamiza, su condición afectiva, por lo tanto el
aula debería ser también un espacio de formación afectiva desde sus condiciones
físicas. Las condiciones físicas son importantes para un niño, los lugares
abiertos como el parque más la condición social se ha visto corrompida
convirtiendo los espacios en basureros que contaminan a quien quiera que en
ellos habite excepto a la luz, porque la luz no se contamina por ningún
ambiente, es por tal razón que como hijos de Dios, somos luz en medio de
nuestra sociedad con el propósito de que toda la tierra se llene del
conocimiento de la gloria de Dios.
Las aulas tienen que ser espacios en donde la luz
de la Palabra ilumine cada mente y corazón, mas reconocemos que aún nos falta
mucho entendimiento sobre las Escrituras, por lo que es necesario que
dispongamos nuestro corazón a aprender con humildad la preciosa Palabra de
Dios. Las preguntas que ustedes no hagan se las harán como profesores, por lo
tanto, seamos curiosos como los investigadores, frente al significado de cada
mensaje que Dios nos dejó en la Biblia.
El estudio es esencial, porque hace parte de la
formación intelectual, pero el juego también significativo en el desarrollo
socioafectivo de nuestros estudiantes y más de aquellos que hasta ahora están
creciendo. El parque es importante en la formación de los niños. El juego los
motiva, les anima, les forma cuando el profesor es sabio, prudente e
inteligente, porque en el juego el niño aprenderá a convivir con sus semejantes
y con su entorno.
Comentarios
Publicar un comentario