Uno de los mayores retos en la educación son los estudiantes indisciplinados, porque son muy altivos en su manera de responder y no hacen caso a las instrucciones. Ellos son un reto para el docente, en el que el educador debe siempre mantener la calma, pero sin dejar de poner límites.
“No
te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de
los necios.” Eclesiastés 7: 9 (RVR 1960)
“Airaos,
pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis
lugar al diablo.” Efesios 4: 26-27 (RVR 1960)
Si
el estudiante responde de manera grosera o altiva, no es bueno permitírselo,
pero tampoco rebajarse a su irrespeto, sino con respuesta amable hablarle,
quizás eso le haga reflexionar.
“La
blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.”
Proverbios 15: 1 (RVR 1960)
Es
importante el trabajo que hacen los padres en el hogar, por lo que hablar con
los padres también será una gran ayuda, pero si aun con todo y lo anterior,
siendo perseverantes con el estudiante en su formación, este sigue igual
entonces es un necio, escarnecedor y arrogante que en la corrección te odiara
cada vez más, por lo tanto, deberás trabajar de una manera diferente con él.
“No
reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; reprende al sabio, y te
amará.” Proverbios 9: 8 (LBLA)
Es
necesario ser muy perseverante, constante, determinado y esforzado porque el
trabajo se hará desde la enseñanza integral, buscando establecer una conexión
con él, de tal manera de que deberás aprender a tener control primeramente de
tus emociones para enseñarle a él a hacer lo mismo, evitando la reprensión y
procurando la conexión, hasta que puedas en verdad llegar a su corazón y
enseñarle, de resto toda reprensión que hagas resultara en un fracaso, porque
muchos de estos estudiantes tienen problemas de crianza en el hogar,
experiencias traumáticas, alguna condición biológica, entre otros, por lo que
desde el trabajo en casa muchos recomiendan modelar el comportamiento que
quiere ver en el niño, alentarlo a hacer una pausa antes de reaccionar,
ayudarlo a desarrollar un vocabulario respetuoso y permitirle que experimente
el estrés para que comprenda sus sentimientos[1]
y desde la escuela comunicar constantemente a los padres la situación del
estudiante, realizar un seguimiento desde el plantel educativo, remitirlo a
orientación y brindar herramientas pedagógicas que promuevan sus procesos de
autorregulación.
No
es fácil esta generación y mucho más complicada con las normas de hoy en día
que dan mayor relevancia a los derechos del niño que a sus deberes, por lo que
es necesario orar mucho a Dios y pedirle que de fuerzas y estrategias a los
buenos profesores que quieren impartir orden y amor en las aulas y les guie en
su sabiduría.
[1] Cómo ayudar a su hijo a controlar sus reacciones emocionales. https://www.cigna.com/es-us/knowledge-center/hw/cmo-ayudar-a-su-hijo-a-controlar-sus-reacciones-acl8517
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