En 1971 la escuela radiofónica Sutatenza escribió sus primeros textos referentes a lo que debería ser una familia, bajo su propia idea del amor y de las cualidades de esta institución. Asimismo empezaron a evaluar la sexualidad con el fin de producir una cartilla titulada “sexo y matrimonio”, en donde plasmaron su ideal de educación sexual. En julio de 1976 declararon abiertamente que el ideal de familia es padre, madre y dos hijos como máximo.
La educación fundamental integral (EFI) que ellos diseñaron giró,
básicamente, en torno a cuatro puntos que fueron:
1.
Cuidado
del hogar (visiblemente expresados en sus campañas como “el sorbo de agua”, “el fogón en alto” y “la higiene de los cuartos”)
2.
Las
mejoras en la vida familiar y comunitaria, mostrando acciones favorables en el
campo deportivo, acueducto veredal, la empresa familiar y la procreación
responsable.
3.
Buen uso
del tiempo libre (actividades deportivas, teatrales y musicales)
4.
Trabajo de
la tierra (erosión, productividad y propiedad)
Ideales que fueron apoyados por la misma academia, generando una
ilusoria perspectiva de sociedad formativa. Aun así, desde 1974 a 1994 se
observó un periodo de lenta disolución de ACPO, en donde el estado y la
religión católica colombiana aparentemente se separaron, para que en 1989
hicieran su última transmisión, en 1990 editaran su última edición EL CAMPESINO
y en 1994 oficialmente se feneció.
La moralidad nunca produce frutos buenos para quien la persigue sino
tan solo superficialidad, mas la gracia transforma vidas ya que la moralidad
siempre será una desgracia, una propuesta insatisfecha, mientras reemplace la
gracia de Dios.
El llegar a ser una determinada persona es el objetivo de la religión y
del conductismo que establecen unas cualidades del hombre o mujer ideal, pero
la experiencia enseña que aunque se bombardee al estudiante con los ideales que
se desee que tenga y se moldee su conducta a través del castigo o del estímulo,
no todos llegan a ese ideal de persona, a ese mismo nivel propuesto, por lo
tanto, no se les permite participar en la sociedad y, para asegurarlo, crean
diferentes mecanismo para que así sea.
Padre, cura o papa son terminaciones que la religión católica ha
configurado para referirse a sus líderes religiosos. Ellos son llamados padres
por sus feligreses porque son quienes los instruyen en el camino de la
religiosidad. Un camino en el que solo hay tristeza y soledad encubiertos por
normas y sacramentos.
La UNESCO, entre otras entidades internacionales, señaló como modelo
mundial las escuelas radiofónicas Sutatenza. Su aceptación no solo fue a nivel
nacional sino también internacional. Por tal razón es que fue vista como “la gran empresa educativa del episcopado
colombiano”, para más tarde llamarse Acción Cultural Popular (ACPO). A
través de la radio enseñaron a los campesinos una moralidad caótica camuflada
bajo el concepto de educación integral, haciéndose cada vez más aceptos en las
distintas poblaciones y creciendo como una gran empresa que fortalecía el poder
adquisitivo del episcopado colombiano. Ha sido la religión católica, en todas
sus ramificaciones (jesuitas, dominicos, etc.) la que a través de la historia
colombiana han configurado un tipo de escuela conducida bajo unos parámetros
moralistas eminentemente católicos. Aun la sociología fue producto de la
intervención católica del aparente revolucionario y cura Camilo Torres. Y si
profundizáramos aún más, nos daríamos cuenta que no solo el estado es católico
sino también las guerrillas colombianas fueron introducidas bajo la ideología
católica de la teología de la liberación.
Los fundamentos ideológicos de ACPO son producto de una falsa teología
cristiana con sociología racional. A través de estas bases diseñaron su propio
modelo educativo y difundieron miles de cartillas alrededor de la comunidad
rural colombiana.
La concepción de subdesarrollo como un grado de no aceptación ante Dios
que es lo mismo que decir que la persona que no tiene un desarrollo óptimo en
lo social y cultural no es posible que glorifique a Dios, fue introducida en
nuestro país por la religión católica, así lo explican en su cartilla “Acción Cultural Popular. Sus principios y
medios de acción. Consideraciones teológicas y sociológicas”: “Una humanidad cultural y socialmente
subdesarrollada no da a Dios la gloria que debería darle” (p. 13)
El subdesarrollo, en otras palabras es un estado que debe ser superado,
siendo el desarrollo el pináculo del hombre. Esta concepción no es nueva sino
bastante antigua, aun los mismos positivistas la usaron, como Comte al hablar
de la ley de los tres estados. Se han usado de diferentes maneras, como en el
medioevo cuando la cultura hegemónica, es decir la religión católica, empezó a
construir un ideal de civilización propio que ponía a las demás culturas por
debajo de ellos, llamándoles despectivamente barbaros. Esta barbarización fue
necesaria para ellos, pues les generaba poder para estar por encima de los
demás, no solo lo hicieron en Europa sino también en el Nuevo Mundo, América.
Así lo afirma el sociólogo haitiano Hurbon:
“El proceso de barbarización del indio se
inauguraba con la deportación al Nuevo Mundo de la demonología medieval” [1]
La civilización como afirmó Norbert Elías “no se ha terminado. Constituye un proceso”. Ese mismo proceso que
atravesaron los indígenas en su época, están transitándolo nuestras naciones
bajo la dominancia de la hegemonía que algunas veces es la religión otra la
filosofía, pero nunca el amor, sino solo el odio entre los hombres y la lucha
por el poder. El desarrollo se ha convertido en una excusa para vanagloriarse
por encima del otro, con el fin de dominarlo y controlarlo, eso es lo que la
religión católica ha hecho, pero no es lo que verdaderamente Dios quiere.
El verdadero objetivo de ACPO fue “cambiar
actitudes, comportamientos y valores sociales” [2]a
través de sus instituciones, haciendo del pueblo colombiano un país más
homogéneo y adoctrinado bajo la concepción católica de mundo. Y ¿Cuál es esta
concepción? Se basa en establecer un orden social en el que ellos, el
episcopado o vaticano, sean los primeros en esta categoría social. Es esta la
razón por la que el vaticano en representación de lo que llaman papa ha venido
a Colombia, a establecerse como el mayor, el supremo líder, el primero de la
categoría social que tiene el poder para “cambiar
actitudes, comportamientos y valores” [3]
ACPO fue una institución más que fortaleció el papel de la institución
católica en el pueblo rural colombiano a través de la alfabetización y de la
enseñanza al campesino sobre el cuidado de su producción agrícola. De esta
forma su función latente fue el crecimiento económico y el control social de la
religión católica en manos del episcopado colombiano y el vaticano y, su
función manifiesta, según lo señala en la página 63 de su cartilla (Acción Cultural Popular. Sus principios y
medios de acción): “la educación
integral cristiana del pueblo”.
La religión y sus maestros son mentirosos que son amados por el pueblo.
Aunque nuestra nación conozca sus hipocresías seguirán queriéndolos, así lo
demuestra el espléndido recibimiento al papa en Colombia en el presente año
2017, ¿Qué ocurrirá después que mueran? ¿Seguirán gobernando?
“Cosa espantosa y fea
es hecha en el país:
los profetas profetizan mentira
y los sacerdotes dominan por manos de ellos.
¡Y mi pueblo así lo quiere!
¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?”
Jeremías 5: 30-31 (RVR 1995)
[1] El bárbaro imaginario, Fondo de Cultura Económica, México. HURBON,
LAËNNEC 1993
[2] Acción Cultural Popular. Sus principios y medios de acción.
Consideraciones teológicas y sociológicas. página 15, capitulo II, base
sociológica
[3] Acción Cultural Popular. Sus principios y medios de acción.
Consideraciones teológicas y sociológicas. página 15, capitulo II, base
sociológica
Comentarios
Publicar un comentario